mènage a trois

Algunos partidos políticos han reaccionado ante el problema de los desahucios. ¡Vaya! Los bancos financian a los partidos y los partidos han de saber agradecerlo muchas veces mirando hacia otro lado a costa de ciertas inmoralidades de ese poder financiero.
Sin más lejos la Caja de Cataluña ha perdonado al PSC 6,5 millones quizá porque ese poder financiero sabe de las prebendas que esto le va a reportar. En el caso que nos ocupa a costa del embargo descarnado, inmisericorde, sistemático e imoral de esas familias para las que la subsistencia depende de algo tan básico como una vivienda. Y a algunos jueces a los que a veces habría que darles de comer aparte, como víctimas del pesebrismo imperante en la judicatura. Claro que ahora unos y otros nos hablan de disfunción, de una normativa anticuada y de una problemática social enquistada... que supura por todas las heridas en su infame sintonía con el poder político. Unos jueces a los que se les pide tan solo ecuanimidad. A nuestros gobernantes que asuman su compromiso en el cargo. Ahora es tarde. Muchas familias han perdido sus casas y los casos de suicidio nos hablan de esa desesperación en la que se ha sumergido a más de 350.000 familias. Todo ello con el trabajo sucio, llámesele respaldo, de las fuerzas del orden. En la cadena de despropósitos y abusos que conllevan los casos de delincuencia penal y moral que combinan las quiebras y mala gestión con opulentos blindajes, mientras a una familia se le puede desahuciar en 24 horas, a un banquero o un político corrupto se tarda diez años en juzgarle (mènage a trois).

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