estamos ante la navidad

El desconocimiento nos hace vulnerables, incluso muy vulnerables.
Y precisamente por ese desconocimiento lo somos mucho más ante los aconteceres (no siempre carentes de cierto interés) que el indudable miedo a lo desconocido nos provoca. La idea de la muerte es uno de esos miedos en el que tal desconocimiento nos hace sumamente frágiles al tiempo que nos va convirtiendo en seres dóciles y ocasionalmente muy manejables por lo que está demostrando ser un lucrativo negocio. Pero seamos realistas ¿No lo es acaso la muerte con lo que conlleva de dolor, un gran negocio para la medicina?. Y por similitud de motivos, ¿No lo está siendo también para ciertas religiones?. El hecho de haber convertido la muerte un tema tabú, sin duda alguna que ha tenido un claro protagonista en lo económico que habría de ser quizá un poco menos escandaloso en esta época del año. Ante el proceso de deshumanización que está sufriendo a marchas forzadas la sociedad de hoy, con lo que conlleva de desatenci ón sobre quienes viven en las calles, dónde algunos servicios sociales tienen su jugosa parcela (o su particular negocio) es bueno recordar que la Exclusión social, en su naturaleza 'entrópica' es un proceso descendente, en el que el intento de salir va empeorando la caída al estar encerrado en un sistema que, según dicha ley nos enseña, no importa cúal sea la clase de la acción emprendida ya que, a menos que se reponga con una fuerza externa, la energía de las cosas va disminuyendo cada vez más en un decrecimiento progresivo que desemboca en el derrumbamiento psicológica y la muerte (generalmente por alguna enfermedad crónica) de la persona (nuestros condenados a muerte en la calle). Su traducción más aproximada parece que le llaman hipocresía.


LUIS ENRIQUE VEIGA RODRÍGUEZ.

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