los daños colaterales de una huelga política

Son varios y peligrosos por el grado de conflictividad social que provoca. La dejadez de unos y la complicidad de otros, dejando a la mayoría ciudadana en el más completo abandono y en manos de quienes consideran que solo la izquierda está legitimada para gobernar España, no con el voto mayoritario de los ciudadanos, si con la violencia que ellos y sus socios los sindicatos provocan en la calle. Es así como ellos interpretan las palabras de Marx 'La violencia será la partera de nuestra historia' ¡Triste y tenebroso camino!
La huelga política del 14-M dejó en entredicho a quienes la convocaron y a su socio cooperante, el PSOE, arrastrando a una triste orfandad a esos cinco millones y medio de trabajadores, parados y a una sociedad que hoy reclama responsabilidad para resolver los problemas que la acosan, causados por la irresponsabilidad de quienes, hasta ayer, nos gobernaron los últimos ocho años. Los que se dedicaron, pura y exclusivamente a la destrucción de lo mas importante de una sociedad 'la familia y el trabajo'. Hoy a solo nos queda, para su recuperación, el sacrificio responsable y lo que exhibimos externamente, la solidaridad compartida. A todo ello se niegan los sindicatos y el PSOE, como aliados del acoso y derribo al nuevo Gobierno, que apenas tiene un año en el poder y ya le hicieron dos huelgas generales.

La responsabilidad de los dos grandes partidos está hoy en entredicho y deben actuar en consecuencia para detener este conato de violencia callejera continuada, hoy provocando una sensación en la ciudadanía de orfandad de autoridad para hacer cumplir las leyes que garanticen nuestro estado de derecho constitucional, que está siendo vulnerado descaradamente, sin responsables ni culpables por órdenes políticas.

El alocado endeudamiento sucedido en años de bonanza que nadie quiso reconocer hoy, nos obliga a devolverlo a sus legítimos dueños, y solo nos queda, para ello, el sacrificio compartido y la regeneración democrática, a lo que se niegan quienes compartieron unas subvenciones y complicidades obscenas en todo el entramado de las deudas contraídas, que el actual Gobierno trata de poner en orden, e iniciar su cancelación, mientras tanto los sindicatos, conjuntamente con las manos que mecen la cuna, PSOE e Izquierda Unida se dedican a una campaña de distracción violenta, provocando manifestaciones y protestas callejeras que ocultan sus subvenciones y responsabilidades causantes de todo este desastre que la ciudadanía observa con escepticismo y perplejidad. La pasividad del actual Gobierno para exigir responsabilidades en esta escalada de violencia, donde casi todos los responsables de los destrozos a mobiliario público y comercios en general, gozan de una impunidad provocativa e injusta, que está maniatando y dejando en ridículo a cuerpos y fuerzas de seguridad para hacer cumplir la ley.

Me recuerda todo esto lo vivido en Venezuela los años 85-2002. Las huelgas, desencuentros y corrupción acabaron con los dos grandes partidos, llevándose por delante a los sindicatos tradicionales y con ello a todo un país, dejando huérfanos a todos los ciudadanos, incluyendo a esa masa de trabajadores que creía en sus representantes, así sufrieron una gran decepción que luego de diez años tratan de rescatar para retornar al verdadero y útil camino democrático. Aquel que perdieron por desviaciones corruptas y complicidades escandalosas, que todo aquel desastre les llevó.

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