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El surf nocturno superó con nota su debut en la playa de Patos

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La iniciativa superó las expectativas, llenando el arenal hasta las 3 de la madrugada

El surf nocturno superó con nota su debut en la playa de Patos

La playa de Patos mostró un aspecto inusual con la celebración de la jornada de surf nocturno, superando con nota el comienzo de dicha iniciativa. Público, expectación y una conclusión final: la organización espera repetir en 2014.
La experiencia que fusionó música, comida a la parrilla y surf salió a pedir de boca, ni la humedad del ambiente ni la niebla, que se adueñaron de la zona cerca de la medianoche, fue capaz de amedrentar a los visitantes, más de un millar, que con expectación recibieron a los primeros alumnos en probar las tablas led fabricadas por Pukas y que fueron cedidas expresamente desde su factoría para convertirlas en las auténticas protagonistas de esta iniciativa. Los asistentes disfrutaron de una jornada diferente que se extendió hasta las tres de la madrugada del lunes.

'Se nos fue de las manos, no nos lo esperábamos y en ningún momento pensamos que esta actividad lograse conseguir una trascendencia de esta magnitud', explicaron desde la organización. Añadieron que sus expectativas se vieron muy superadas ya que lo que tenían en mente era una sesión 'más familiar'. Con todo, su satisfacción fue plena debido al resultado final y esta sensación se vio reflejada entre el público, que se resistió a dejar el arenal de Patos y una hora después de que cesase la música, multitud de personas seguían en la arena. 'Tenemos casi la certeza de que para el 2014 repetiremos la experiencia con la intención de que se convierta en una cita referente de esta modalidad en época estival', adelantaron.

El entorno de esta playa se fue saturando paulatinamente hasta que poco más tarde de las 11 de la noche, los atascos y la avalancha de gente recordó a plena hora punta en temporada alta, el paseo se llenó personas que acudieron 'a tiro fijo' y también de los que se sintieron arrastrados, presa de la curiosidad, mientras que el volumen de personas con ganas de algo diferente iba aumentando en la playa. Dos grupos bien definidos se distribuyeron en el arenal, unos en la orilla, de pie y sorteando las olas contemplando como los surfistas 'hacían de las suyas', mientras que el resto se fue disgregando en toallas y con su atención centrada en conversaciones, música de fondo y pasando un buen rato.

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