Atlántico

BAIXO MIÑO

Paramos aún espera la reconstrucción

En la Zona 0 apenas tres vecinos iniciaron ya las obras en sus viviendas mientras que el barrio de A Torre permanece sin recuperar tras su apertura al tráfico a principios de mes para facilitar las intervenciones

A la izquierda, la imagen del barrio de A Torre, en Paramos, veinticuatro horas después de la explosión que costó la vida de dos personas. A la derecha, estado actual de la zona esta semana
A la izquierda, la imagen del barrio de A Torre, en Paramos, veinticuatro horas después de la explosión que costó la vida de dos personas. A la derecha, estado actual de la zona esta semana
Paramos aún espera la reconstrucción

En Paramos apenas hay actividad. A poco menos de dos semanas de la apertura de Zona 0 al tráfico y casi un año de la explosión, el área más afectada  sigue presentando un aspecto casi fantasmal. Pepe Romero, uno de los afectados que ya regresó a su casa –pese a seguir con las obras de reforma- explica que “detrás de mí no hay nada. No es el barrio que existía antes, se puede decir que es un desierto en el que no vive nadie y donde está todo por hacer”.


El largo camino de la reconstrucción comenzó hace algunos meses para algunos, que como Jaime Bugallo tuvo la “suerte” de “que mi casa estaba en una zona en peligro de derrumbe, por lo que fuimos los primeros en iniciar los trabajos para evitar lo peor”. Por el momento continúa con los trabajos en la vivienda y vive en un piso de alquiler en Tui y considera que “dentro de lo que sucedió soy afortunado, hay vecinos que están en situaciones peores que la mía. Algunos empezaron a reconstruir este mes y otros siguen esperando”, una situación que según dice podría evitarse “si no hubiera tanta burocracia, tanto papeleo. Es necesario agilizar todo para que la gente pueda recuperar en parte sus vidas”. Por el momento, tres familias ya iniciaron los trabajos de reconstrucción y otras 21 han pedido licencia municipal, de las que casi una docena ya están concedidas y el resto en diferentes fases del proceso de tramitación. Además, otros cuatro afectados presentaron recientemente toda la documentación breve, mientras que los restantes decidieron comprar en otros lugares. Por su parte, el Ayuntamiento trata de agilizar lo máximo posible el proyecto de urbanización, que incluye la reposición de todos los servicios en la zona, para luego licitarlo y ejecutarlo. La fecha límite es junio del año que viene.  Y mientras que parece que las cosas comienzan a encajar, aún hay vecinos que miran el futuro con incertidumbre. 
Es el caso de Marcos y su mujer. La vivienda de este matrimonio con dos hijas se encuentra en Zona 0 y la explosión la afectó sin llegar a derribarla. El peritaje dio como resultado que podría ser reformada. Pero el paso de los meses y la climatología obligaron “a derribarla ya que corría peligro de caer encima de la de un familiar”. Ahora esta pareja se encuentra con que las ayudas recibidas “no llegan ni para empezar”. Además, el seguro “apenas cubrió parte de lo que teníamos y tendremos que ir a juicio”. El resultado es un inevitable sentimiento de abandono a su suerte y sabiendo que “lo que nos queda es recoger lo poco que nos queda y tirar para adelante”, comenta Marcos, que cree que en Paramos se perdió la oportunidad de ser un ejemplo de cómo reconstruir un pueblo arrasado por una tragedia como fue la explosión. “Lo único que han hecho es retirar lo que molestaba, los escombros. Del resto, no hay nada”.
Manuel Fernández tampoco las tiene todas consigo pese a haber iniciado la restauración de su vivienda y negocio, para el que aún no ha recibido ninguna ayuda, que según explica "se está tramitando todavía en la Consellería de Industria. Pese a no tener completamente resuelta su situación asegura que "debemos da dar gracias de estar vivos. Tantas casualidades como se dieron aquel 23 de mayo no creo que se puedan repetir otra vez. Pese a que se perdieron dos vidas y fue terrible para todos, tuvimos suerte en medio de la desgracia".