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Mil árboles más en dos días

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Mil árboles más en dos días

Alumnos de primero y segundo de bachillerato del colegio Salesianos de Vigo, plantando castaños en Chandebrito, ayer.
photo_cameraAlumnos de primero y segundo de bachillerato del colegio Salesianos de Vigo, plantando castaños en Chandebrito, ayer.

La "Operación manda carballo" de Salesianos cubre dos hectáreas del Monte do Castro de Chandebrito

Cerca de un millar de alumnos del Colegio Salesianos de Vigo están llevando a cabo jornadas de repoblación forestal en dos hectáreas de suelo en Chandebrito, castigado  durammente por los incendios del pasado mes de octubre. Cuentan con la colaboración de la Mancomunidad de montes que cedió la extensión de terreno en la propia cima, ubicada justo en frente del Monte do Castro de Chandebrito. 
La “Operación manda carballo” nació a los pocos días del fatídico suceso como necesidad de aportar su granito de arena a la causa, despertar la conciencia social en los más pequeños y la importancia que tiene el cuidado de la naturaleza. Sobre el terreno los chavales se sirvieron del utillaje proporcionado por ADOA y la Mancomunidad que al mismo tiempo guiaron la repoblación. Primero se limpió la zona, después un técnico eligió qué especies se plantarán en cada espacio por motivos de idoneidad del suelo, más tarde se sirvieron de un marco de plantación de 5x5 para dejar espacio para desarrollarse y, a posteriori y con el agujero hecho, se colocó el brote custodiado por unas protecciones en 360 grados y a lo alto que los cuidarán de erosiones externas además de los animales que pastan por la zona.
Luis Quiroga, profesor de biología y uno de los promotores de la actividad, explicó todo el proceso en el que los alumnos participaron activamente. ya que ellos mismo se encargaron  de recolectar las bellotas, germinarlas y darles el tiempo necesario para obtener la robustez suficiente. “Los alumnos llegaron al día siguiente comentando que habían estado apagando fuegos y otros incluso llorando porque había ardido muy cerca de sus casas. Sentimos la necesidad de hacer algo al respecto y nos pusimos en contacto con la Mancomunidad de Montes de Chandebrito, nos cedieron un terreno que nosotros preferimos denominar apadrinamiento y nos pusimos manos a la obra”, explicó. Para optimizar el ritmo de trabajo y que a su vez sea más fácil supervisar a los escolares, desde el centro se organizaron por grupos desde primaria a bachillerato. “Pretendemos plantar los 1000 carballos que tenemos listos en tetrabricks más otros 200 cedidos, el 19 de agosto regresaremos para colocar unos paneles informativos en el entorno de la futura carballeira y llevar a cabo labores de limpieza”, aclaró. 
La iniciativa se está realizando conjuntamente con la Mancomunidad de montes de Chandebrito cuyo presidente, Victor Manuel Vidal Otero, trabajó codo con codo los los escolares y docentes del centro. El presidente del organismo gestor de montes recordó con tristeza lo vivido en el pasado mes de octubre pero al mismo tiempo alabó el cambio de mentalidad a la hora de plantear “el monte como recurso diversificado y no sólo económico”. Y es que según explicó cuentan con el apoyo de las Administraciones, organismos públicos, uniones sindicales, además de los privados. “Llevamos plantados ya en torno a los 4.500 árboles a través de unas jornadas a las que acudieron los vecinos de la zona, el millar de estos dos días y los cedidos por la Mancomunidad, Abanca y varios centros educativos nos situamos en 10.000”, añadió.

La madera de Chandebrito, apta para cualquier aplicación

 El presidente de la Mancomunidad de Chandebrito, Victor Manuel Vidal Otero, explicó que la madera proveniente de los incendios de Chandebrito se puede destinar a cualquier tipo de aplicación ya que la condición la marca el tipo de incendio y la época del año en la que ocurrió. “Fue todo muy rápido aunque realmente el truco radica que en al haber ocurrido en otoño, la sabia que circula por el interior de los troncos no lo hace de manera tan rápida como por ejemplo en primavera, momento de floración”, añadió. Este hecho facilitó que los árboles afectados no muriesen en el momento sino que se produce de manera paulatina. “Por ello el fuego no llegó al corazón de los troncos y se puede utilizar en ebanistería, construcción y dependiendo de la especie pasta de papel”, aclaró. 
Otero explicó el procedimiento a seguir por parte de las empresas para hacerse con la madera quemada. Se realiza básicamente por subasta aunque en este punto hay que diferenciar el territorio conveniado del que no lo está. “Tenemos 60 hectáreas de las 232 bajo esta fórmula y aquí la Xunta sirve como intermediaria”, explicó. Por lo demás el procedimiento es el mismo “se manda a la central de madereros la oferta que hay para venta, primero se cubica, se cita a los interesados y se hace una subasta pública a sobre cerrado. El que más puje se lleva los lotes”, matizó.n

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