Juana la Loca

¿Por qué corre Juana Rivas?, ¿hacia dónde? Porque está loca y quiere huir hacia una isla de paz y libertad que -desgraciadamente- no podrá alcanzar corriendo perseguida por la Justicia y por el miedo. Se dice, en su versión más literaria o cinematográfica, que Juana I de Castilla se volvió loca por amor a Felipe el Hermoso. Juana Rivas corre enloquecida también, por el amor a sus hijos y por el temor que siente y presiente por el riesgo que pueden correr en manos de su padre. 
La Audiencia Provincial de Granada ha rechazado la petición para la suspensión de la orden judicial que obliga a Juana a devolver a sus hijos al padre, el italiano Francesco Arcuri, condenado por maltrato en 2009. Los magistrados consideran que no hay vulneración de derechos fundamentales ni de garantías procesales, y supongo que tampoco considerarán en peligro el interés superior de los menores. A su vez, el juzgado de Instrucción número 2 de Granada ha decretado la detención y puesta a disposición judicial de la madre, en paradero desconocido. 
Mientras Juana se oculta, sus abogados han vuelto a pedir amparo al Tribunal Constitucional, y seguramente le habrán informado de las graves consecuencias de su ocultamiento junto a sus hijos.  ¿Cuál es la razón, entonces, de que por encima de cualquier lógica esta mujer siga corriendo hacia ninguna parte? Que Juana está loca, porque solo ella sabe lo que pasa por su cabeza cuando piensa en la seguridad de sus hijos y estos le piden desesperadamente que no les lleve con su padre, de ninguna manera. Pocas situaciones provocan más vértigo que la impotencia ante la protección de los hijos ni hay mayor ansiedad que pensar en su sufrimiento. Nada desquicia más que pensar en los peligros a los que pueden estar expuestos en manos de quien puede utilizarlos también para hacerte el mayor daño posible. Juana está loca, completamente, porque sin medir las consecuencias huye del padre de sus hijos, en quien no confía, de la Justicia que no es infalible y de todo un Sistema que la atenaza por un error en su vida, por dar con la persona equivocada y no poder liberarse. 
En el guión de una película americana, esta madre podría vivir felizmente con sus hijos oculta en una granja de Wisconsin y protegida por su Jason Statham partitular, pero aquí la encontrarán, más pronto que tarde y solo espero que sean conscientes y comprensivos con una mujer inimputable por una enajenación mental que surge de lo más profundo del dolor y del amor por sus pequeños. Decía Nietzsche que en el amor siempre hay algo de locura, pero en la locura siempre hay algo de razón. Juana corre de modo irracional, contra toda razón, porque prefiere huir que tener precisamente razón después, en perjuicio irreparable de sus hijos. Yo solo puedo desearle, a ella y a los niños, mucha suerte en esta locura y que la Justicia acierte a protegerles con garantías. Pero a lo mejor, yo también correría como un loco.