Operación Papá Noel: Franco no fue el único que expolió patrimonio gallego

Operación Papá Noel: Franco no fue el único que expolió patrimonio gallego

Lo peor, con todo, es que los otros expoliadores aún viven y son razonablemente jóvenes, lo que aumenta el riesgo de que puedan seguir expoliando el patrimonio. Al Pazo de Meirás se le atribuye un valor de mercado de 8 millones de euros. Cuanto vale la colección de arte de Caixanova  y de CaixaGalicia, que incluye al menos un Picasso? Porque una vez mas los árboles nos impiden ver el bosque. Los que expoliaron el Pazo de Meirás ya están muertos, lo que no debe impedir que se restituya a sus legítimos propietarios que somos los gallegos. Pero los que nos dejaron sin la mayor y mejor colección de arte de Galicia, siguen vivos y en altos puestos políticos. Y es que en la “operación Papá Noel”  , no solo se “regaló”  una entidad, saneada con 7.000 millones de euros de nuestros impuestos (cantidad con la que habriamos financiado la Hemodinamica de Lugo, el nuevo hospital de Vigo sin tener que acudir a cuestionables  medios de financiación, la salida sur ferroviaria de Vigo, la línea Ourense-Lugo y los tramos gallegos de la A76 o del ferrocarril Monforte- Palencia.  Porque siete mil millones de euros, más de Un billón de las antiguas pesetas, es mucho dinero). También “se regaló “ la mejor colección de arte existente en Galicia, y una de las mejores de España, con la que se podría crear la Pinacoteca de Galicia en el Gaiás, y así dotarlo de contenido coherente. Y como complemento se regaló otra magnifica colección de edificios en las grandes ciudades, todos ellos de arquitectura singular, y patrimonio de los gallegos , y de los ayuntamientos (en su origen eran cajas de ahorros municipales)  que lo pagamos con nuestros ahorros y depósitos. Edificios que ,solo alguno de ellos, vale más dinero que Meirás, y que deberían estar en manos de los ayuntamientos para uso y disfrute de los ciudadanos.  Pero los que impulsaron o permitieron semejante expolio, no han rendido cuentas . Algún día quizás alguien se  anime a contar la versión documental de como Galicia perdió uno de sus mas importantes patrimonios culturales y arquitectónicos, incomprensiblemente privatizada por burócratas incompetentes. O Incluso el Parlamento cree una comisión de investigación al respecto, que no estaría mal. 
Quizás así sepamos la verdad sobre el  vergonzoso  proceso de luchas y traiciones políticas que culminó con la desaparición de las cajas gallegas, y  que se complicó con un gigantesco fraude de confianza aún no resuelto aunque ya no sea noticia de primera página.  Proceso, que se saldó solo con  tres cabezas de turco, (uno de los cuales su  pecado quizas sea el de no haber sabido marcharse a tiempo, en olor de multitud, espejo en el que algún otro  debería mirarse. Porque de héroe a canalla, en política, se transita en menos de una legislatura) . Ninguno de ellos responsable político. Y es que la fusión de las cajas tal y como fue concebida y ejecutada , recordémoslo, fue una imposición política contra la voluntad de sus gestores, en la que la Xunta y su presidente tuvieron mucho que ver. Quizás también lo que pasó con su privatización  y no lo que estaba previsto que pasara, se fraguara en  un pequeño pueblo ourensano, en un  cumpleaños amenizado con mariachis. Y quizás en dicha  fiesta estuvieran  mandatarios de elevada responsabilidad, pasados y presentes . Quizás existan  pruebas gráficas. Es lo que tienen los Smart; hasta un camarero te puede hacer una foto sin que te des cuenta. Y quizás finalmente se produjera una singular  coincidencia en el tiempo, entre  la adjudicación de NovaGalicia Banco, la entrada de empresas en el naval gallego y el viaje a Centroamérica de algÚn  dirigente político en una carambola político-financiera, cuando menos peculiar . Porque siempre hay quien podría pensar que la venta del naval se financió con  dinero público en origen, aunque los compradores fueran privados y los beneficiarios de la venta también. Y visto el fiasco que supuso la operación para el sector naval, alguna motivación debería  de haber. Y es que siete mil millones de euros dan para mucho.