No es una cuestión menor

No es una cuestión menor

Teodoro García Egea, el nuevo secretario general del PP, se estrena defendiendo a su jefe de las acusaciones de corrupción en la obtención del máster. La historia se repite. La misma sede, las mismas siglas y, tras el color azul intenso hace no mucho tiempo veíamos a María Dolores de Cospedal hablando de la indemnización en diferido de Luis Bárcenas.
Para Egea, que la jueza esté a un paso de enviar a Casado ante el Supremo, es una "anécdota", "una cuestión menor". Como siempre, para los dirigentes populares, incluido el afectado, estamos ante una polémica interesada para "dañar la imagen" del nuevo líder.
El problema es que la Justicia investiga la prodigalidad con la que la Universidad Rey Juan Carlos otorgó títulos de posgrado, como quien reparte caramelos a la puerta de un colegio, a los "jóvenes cachorros" del PP de Madrid, coincidiendo con la mayoría absoluta de la lideresa Esperanza Aguirre. Una de esas beneficiadas ha confesado en sede judicial que se lo regalaron.
La necesidad de los populares de barrer el "marianismo" y la pesada losa de interminables casos de corrupción empujo la carrera del joven Casado en las primarias recién celebradas. Los altos cargos del PP, que fueron quienes le llevaron a la presidencia del partido, querían borrón y cuenta nueva; por eso olvidaron el "tema menor" de las sospechas sobre el famoso máster. Una vez más el PP, como casi todas las fuerzas políticas, cree que tapándose los ojos se esconden de la mirada ajena.
Pero tener un presidente investigado en el Tribunal Supremo es una imagen demoledora, para una siglas que se pretenden "renovadas", que no va ayudar en la recuperación de votantes. Tampoco ayudará en la nueva estrategia de impulsar el bipartidismo que trataron de escenificar Pedro Sánchez y Pablo Casado el jueves en Moncloa.
Las tres horas que duró la reunión demuestran la relevancia que la estricta minoría parlamentaria socialista concede a las buenas relaciones con los populares en temas de Estado. Esos en los que nunca han sido capaces en ponerse de acuerdo, incluso cuando el terrorismo de ETA asesinaba a inocentes.
Al tiempo que mostraba las líneas rojas, que delimitaran su labor de oposición, Casado debía mirar el reloj ansioso por saber que declaraciones habían hecho sus compañeras de máster ante la juez. Las tres convalidaron también dieciocho asignaturas, obtuvieron un sobresaliente en las cuatro restante, todo bajo la tutela de Enrique Álvarez Conde. Ese catedrático que, lejos de exigir rigor académico a sus alumnos, les asesoraba de cómo convalidar asignaturas o les eximía de presentar trabajos. Curiosamente casi todos estos alumnos "privilegiados" militaban o eran hijos de insignes dirigentes del PP.
Casado ha declarado estos días, ante el incremento de la llegada de inmigrantes, que no "puede haber papeles para todos", seguramente estaba pensando en los papeles con el título de máster que les regalaron a unos pocos por ser del Partido Popular.