Ana Pastor, mujer de consenso

Ana Pastor, mujer de consenso

La elección de Ana Pastor como presidenta del Congreso de los Diputados me parece un acierto. Prueba de ello es que son muy pocas, por no decir ninguna, las voces que se han alzado contra la propuesta de Rajoy. Señal inequívoca de su valía y prestigio pero también de lo importante que es en momentos tan convulsos como los que estamos viviendo la elección de una mujer que si por algo se ha caracterizado a lo largo de sus muchos años en la cosa pública es por su buen hacer pero sobre todo por su talante conciliador. Una cualidad que le será de gran utilidad a la hora de consensuar algunas de las leyes más polémicas e importantes de la nueva legislatura, toda vez que el PP no tiene mayoría absoluta, lo que le obliga a pactar con propios y extraños, con los afines y con quienes de antemano ya se han posicionado en su contra, no solo por ideología también por táctica política.
Hace años que conozco a la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, cuando ostentaba la cartera de Sanidad y acudí a ella por un asunto grave: el hijo de un amigo había tenido un accidente de moto, había caído por un barranco y estaba a punto de perder una pierna, razón por la cuál necesitaba la opinión de un especialista de prestigio al que ella conocía. No había terminado de contarle la historia cuando ya se estaba movilizando para que recibieran al chaval en Madrid. Un gesto que le honra y que demuestra su capacidad de reacción, pero sobre todo su capacidad para hacerse cargo del sufrimiento de unos padres a quién la salud de su hijo era lo que más les importaba en aquellos momentos, no a qué partido pertenecía la ministra del ramo.
Que Ana Pastor hiciera un llamamiento al acuerdo y al consenso en el breve discurso que pronunció el día de su elección demuestra su talante, su interés y esfuerzo por implicar al resto de fuerzas políticas en la buena marcha de la Cámara Baja. Un deseo que espero no quede solo en eso, teniendo en cuenta que la configuración de las cámaras va a ser complicada. No solo porque no parece que vayamos camino de que se repitan las mayorías absolutas con las que tan fácil es gobernar, también porque a los partidos nuevos se les ha caído la venda de los ojos de la inocencia, lo que con toda seguridad les llevara a ejercer una oposición dura, que dificultará la labor del gobierno de la nación y de la presidenta del Congreso en particular.
Será interesante ver como capea Ana Pastor este toro bravo en forma de regalo que le ha hecho el presidente en funciones, su gran amigo, ya que de su mano izquierda dependerá la buena marcha de una legislatura que algunos auguran como la más breve desde que se instauró la democracia y otros la de la regeneración del PP. Sea como fuere lo cierto es que los políticos de cualquier signo van a tener que esforzarse mucho para demostrar que además de sus propias ambiciones les preocupa el interés general. Veremos si lo consiguen.