14 F: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios

14 F: Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedios

Uno de los pecados más graves que se cometen cuando crees estar enamorado/a es el sentido de la posesión, querer dominar a tu pareja, ya que de ahí a la falta de respeto solo hay un paso

Son muchos los cantantes, poetas y escritores que le han cantado al amor en cualquiera de sus vertientes, antes de que algún astuto comerciante decidiera declarar el 14 de Febrero el día de los enamorados. Una fecha como otra cualquiera si no fuera por el interés de los grandes almacenes en promocionar el consumo. De ahí que el bombardeo estos días se haga a veces tan insoportable que incluso los que presumen de permanecer inmunes a este tipo de propaganda acaben comprando unos bombones a la novia o reservando mesa en algún restaurante con el fin de agasajar a su parienta.
Dicho esto tampoco me parece tan malo que por un día, o al menos por unas horas, nos olvidemos de la prima de riesgo, de los más de 8.000 millones que tendrán que recortar los nuevos gobernantes, o de las amenazas del ministro del Interior Fernández Díaz en el caso de que no gobierne el PP. Insultos que demuestran hasta qué punto la pérdida del poder puede llevar a la gente a decir toda clase de estupideces, y lo peor, a sembrar el miedo entre los ciudadanos. Muchos de los cuales han optando por desinteresarse de los menudillos de la política para centrarse en lo que verdaderamente nos importa: 
¿Qué nos hace felices? ¿Cómo podemos abstenernos de tanto parloteo inútil para centrarnos en esas pequeñas cosas que son las que más nos afectan, a nosotros y a todas aquellas personas que están a nuestro lado, y que son las que te ayudan a levantarte cada mañana, o cuando te has caído?
Sostiene una amiga muy experimentada de la que no voy a dar el nombre porque es bastante conocida que el amor que se basa solo en la pasión no tiene futuro, que más importante que hacer la ola todas las noches es el sexo placentero, enriquecedor, la amistad profunda, basada en el respeto mutuo, en tener un proyecto de pareja en común, y un nivel cultural parecido. Dicho así creo que la mayoría firmaríamos este memorándum, pero ocurre que es difícil mantener la cabeza fría cuando empiezas a sentir mariposas en el estómago, o vives pendiente del móvil, y del whatsApp. Emociones que aún a sabiendas de que son perecederas le dan sal a la vida.
Uno de los pecados más graves que se cometen cuando crees estar enamorado/a es el sentido de la posesión, querer dominar a tu pareja, ya que de ahí a la falta de respeto solo hay un paso. Una línea tan sutil que si se traspasa te conduce directamente al desastre. Un dato que hay que tener en cuenta antes incluso de pronunciar un te quiero. Conozco jovencitas a las que les parece normal que sus parejas les fiscalicen el móvil o les digan con quién tienen que salir o qué tipo de ropa deben ponerse. 
Si estás en este grupo, coge tus cosas y corre sin volver la cabeza. Ahora bien, si por el contrario tu compañero de vida es de los que te anima a seguir adelante, a luchar por hacer realidad tus sueños, entonces has acertado en la elección.