Tocomocho

De la misma forma que en el timo del tocomocho tan estafador es el tonto como el estafado hay otro tipo de mentecatos que se dejan engañar y que quieren verse engañados y otros despiertos que no dejan pasar la oportunidad de complacer a los primeros. En todo o casi todo lo relacionado con la videncia existe una tenue línea entre lo legal y lo real porque como los sordos, no hay más tonto que el que quiere serlo. O más listo que el vidente al que dejan en evidencia. A una mujer que llamó mentiroso a un vidente, y ella sabría bien por qué, el arúspice le vaticino un cáncer por el que iba a llorar y padecer mucho. Un rencoroso el profeta. Pero hasta el papa Francisco alerta de que quien consulta a los adivinos está tocando fondo. Unos tocan fondo y otros se aprovechan hasta que quedan al descubierto.