Sueño

No solo a quien madruga Dios le ayuda, sino que quienes lo hacen tienen menos posibilidades de padecer esquizofrenia y  depresiones y además se despiertan de buen humor, no como esos compañeros de piso en cualquiera de sus variedades, desde el propio cónyuge al amigo, que cuando te lo cruzas en el pasillo a la hora de ir a trabajar responde con un gruñido ininteligible a un cordial ¡buenos días! Una vez más la genética anda por medio, porque es la que determina los relojes biológicos de cada cual, según un sesudo estudio de la Universidad de Exeter (Reino Unido) y el Hospital General de Massachusetts (EE UU). A algunos les parecerá una faena tener esos genes que hacen despertarse veinticinco minutos antes que aquellos que no los poseen y no les consuela llegar a viejos con menos problemas mentales. No estamos para dejarlo todo al albur del futuro sobre todo cuando se trata de cobijarse un rato más entre las mantas días de frío como estos.