Pizzas

La pizza napolitana y los ‘pizzaioli’ que la preparan han sido declarados patrimonio inmaterial de la humanidad, porque se debe conservar su importante valor cultural. Pero la pizza no es solo patrimonio inmaterial sino que lo es sumamente material. Desde que la pizza se ha generalizado como una de las comidas rápidas y baratas, todo el mundo, cualquier ciudad del mundo, huele igual, algo que resta encanto olfativo a los lugares que se visitan aunque a la vez ha contribuido a que muchos turistas, familias y mochileros puedan comer al menos una vez al día. 
Cosa distinta es que la mayor parte de las pizzas no se preparen como marcan los cánones, sobre todo porque no se hornean en horno de leña. Como todo patrimonio inmaterial que necesita protección no solo corre riesgo de desaparecer por falta de cuidados sino también por su mistificación y perversión.