Niños

Parece un operativo para detener al jefe de un cartel de narcotraficantes, con soldados con toda su impedimenta y armados hasta los dientes que han cumplido su misión y rodean al apresado para que no intente escapar. Pero si la fotografía se ha tomado en Hebrón en uno de los días de la ira en protesta por la irresponsable decisión de Donald Trump de considerar, en solitario, a Jerusalén la capital de Israel, que ha sido respondida por los países árabes convirtiendo la parte Este de la ciudad en la capital de Palestina, la cosa cambia. Y si el detenido rodeado por dos decenas de soldados resulta ser un menor de dieciséis años con los ojos vendados y las manos atadas por haberles tirado piedras, la comitiva alcanza cotas de vergüenza hasta para el propio ejército israelí, aunque revelan la realidad: es la rutina del desprecio por los derechos palestinos. Y ya podrán con los niños.