Movilidad

Se puede debatir mucho sobre las diferencias entre Madrid y Barcelona y aquellos aspectos en los que una ciudad gana a la otra. Pero hay dos asuntos en los que Madrid se lleva la palma. El primero, en tirar mejor las cañas de cerveza que se derraman por el vaso; y el segundo, en movilidad compartida con coches eléctricos. En la capital operan ya dos empresas que cuentan con 300.000 usuarios registrados y pronto es posible la incorporación de una tercera, que hacen de Madrid un laboratorio de pruebas internacional para este tipo de movilidad. Mientras, en Barcelona, se andan pensando si darle vía libre o esperar aún, lo que resulta sorprendente en una ciudad que en otras ocasiones ha estado a la vanguardia de las innovaciones.  No parece que en este caso el independentismo tenga que ver con la decisión a adoptar.