Morcillas

El Congreso se ha convertido en el tinglado de la antigua farsa en el que encuentran alivio, o engañan su preocupación con la risa, los diputados cuando se representa algún teatrillo en el que los actores demuestran el dominio de las tablas. Gabriel Rufián, por ERC, y Soraya Sáenz de Santamaría por el Gobierno, se saben su papel y lo bordan en la tragicomedia del desafío independentista levantando los aplausos de sus claques. Otro actor, el presidente del Gobierno presume de saberse su alocución, se lleva la intervención aprendida, la recita de memoria sin necesidad de apuntador. Pero también es un especialista en meter morcillas, en intercalar reflexiones que no siguen el libreto previsto, pero que le ayudan a salir del paso, porque son lugares comunes que no aclaran nada pero que sirven para un roto y un descosido pero que de tanto usarlo se han desgastado. Mutis por el foro. División de opiniones.