Linces

Así no hay forma. Mientras que los centros de reproducción realizan una labor espléndida reconocida por todo el mundo y están a punto de sacar al lince ibérico de la extinción, los atropellos no dejan de causar víctimas entre estos animales. Los últimos ocurridos, y van ya diecisiete en lo que va de año, han sido en su mayoría de linces sin radiomarcador, lo que quiere decir que ya son de camadas que han nacido en libertad. El censo de linces dice que son más de quinientos entre España y Portugal pero si sigue la progresión de atropellos no tardará en volver a ser una especie en riesgo. Los animales muertos en la carretera son prácticamente el cincuenta por ciento de los reintroducidos el pasado año, si bien los cachorros crecen en progresión aritmética. Aunque sea para mal, los atropellos dan idea de la extensión del felino que es bastante difícil de observar en libertad.