La purga

Los críticos no le han puesto paños calientes: se trata de una purga en toda su dimensión. O conmigo o contra mí. Todos a una como Fuenteovejuna y sin derecho a la mínima duda. No es el momento para los tibios, piensan los más radicales dispuestos a llevar hasta el final el desafío soberanista del 1-O.  Y luego está la cuestión de la pela. Todos se juegan el patrimonio. Todos firman porque no se fían unos de otros. Todos camino de la inhabilitación que puede dejar colgadas muchas expectativas. El que más se blinda es quien tiene más perspectivas de futuro: Oriol Junqueras, comisionado para la compra de urnas, las cajitas de cartón de Podemos. Los quiere a todos los consejeros como los abajo firmantes. Los tres consellers purgados respirarán aliviados, podían estar de acuerdo en el fondo pero no en las formas. El final se acerca y como en las buenas películas todavía está abierto.