Hagamos un trato

Jaume Alonso Cuevillas, abogado de Puigdemont, ha pedido al Tribunal Supremo que no se refiera a su defendido como ‘huido’ de la justicia, porque la jurisprudencia del DRAE define así a  quien “anda receloso o escondiéndose por temor a algo o a alguien” y que este ni se esconde ni recela y que por tanto se incurre en una utilización impropia del término. Lleva razón. Así, se podría hacer un trato y acceder a no llamarle huido a cambio de que los ‘indepes’ no se refirieran a él como ‘exiliado, que es un  “expatriado, generalmente por motivos políticos”. Si de verdad no recela de la justicia española está tardando en presentarse ante ella, y en cuanto al exilio no puede decirse que se encuentre en esa situación por sus ideas políticas –que siguen defendiendo con ahínco sus fieles sin que les pase absolutamente nada-, sino por haber vulnerado algunos artículos del Código Penal. Y una de dos, o el abogado de Puigdemont ha tenido una tarde libre para un divertimento o ha sufrido un golpe de calor.