En estado puro

La actitud del presidente del Gobierno respecto a la reforma de la Constitución ha vuelto a presentar un Mariano Rajoy en estado puro. Es de nuevo el diletante que deja que los problemas se vayan consumiendo a la espera de que llegue el momento en que no le quede más remedio que actuar, aunque sea tarde, aunque los problemas se hayan enquistado y sean más difíciles de resolver, y además hace a los demás sentirse responsables de su inactividad: Si hay que reformar la Constitución, que los otros digan que quieren hacer porque yo no digo nada; si hay que reformar la financiación autonómica, que los otros se pongan de acuerdo antes de que yo haga públicos mis planes. Rajoy, agotado por la aplicación in extremis del artículo 155, vuelve a fumarse el puro sentado en el sillón. Y menos mal que todavía no hay Tour de Francia.