Crematorio

Es más fácil hacer las cosas mal que bien aunque todo parta de la misma idea. Una idea que puede ser buena pero que mal realizada se convierte en delito. En un fraude, como poco. Sin contar los daños morales, tan difíciles de evaluar. Los propietarios de una funeraria en Valladolid,  presuntos autores del cambiazo de los féretros caros por otros más baratos destinados a la incineración, en lugar de proceder de esa manera podrían haber desarrollado una aplicación de economía colaborativa, haber montado una empresa 2.0  o más y prestar el mismo servicio sin necesidad de pasar por el juzgado. Una empresa de alquiler de féretros, por ejemplo, para el momento del traslado hasta el horno crematorio, que se sustituiría por otro más barato en el momento en el que se cierran las cortinas. Así saldría más barato el honeroso trámite de una cremación. ¿Por qué quemar lo caro pudiéndose quemar algo más barato? Es más, tendría que ser obligatorio. Pero todo ajustado a derecho y sin engañar.