Alzamiento

Que la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos acabará en los tribunales es tan previsible como que el sol sale por el este. La familia, la Fundación que lleva su nombre y custodia y publicita su legado, algún particular… Todo es posible. Que otra ley debiera ocuparse también de la Fundación parece otra evidencia y más si con motivo del infausto 18 de julio de 1936 se llama desde ella a un nuevo alzamiento nacional, con un lenguaje con el que quiere nadar y guardar la ropa, y hablan del odio de quienes quieren acabar con esta página, aquellos que con odio obligaron a trabajar en el monumento a represaliados y estuvieron fusilando republicanos hasta el año 1954 por lo menos. El Valle de los Caídos no se acabará dinamitando como predicen los franquistas confesos. Acabará como un centro de interpretación de la dictadura, como otro ejemplo superador de las dos Españas. Franco acabará en otra tumba, fuese y no hubo nada.