¡Ni un día más!

¡Ni un día más!

Eso de la inviolabilidad del Rey en el ejercicio de su cargo en el terreno penal es una previsión absurda e injusta de la Constitución. Solo termina su efecto si el Rey dimite y a partir de ese momento. Es evidente que lo que urge es una reforma de la Constitución que termine con semejante absurdo y establezca una normalidad jurídica que implique la desaparición de semejante contrasentido.
Mientras tanto, el Gobierno y el Parlamento español están obligados a aportar una solución rápida que ayude a una normalización absoluta. Me cuesta trabajo creer y entender que esto no se haya hecho en España hace ya muchos años. Pero estoy seguro de que a partir de este momento, tras las revelaciones de la tal Corinna, el asunto se ha convertido en algo de carácter urgentísimo que no admite la más mínima demora. Las miradas a otro lado y los silencios serían comportamientos rayanos en la ocultación de conductas penalmente culpables.
De manera que vamos a dejarnos de bromas de pésimo gusto y vamos a poner las cosas en su sitio con la mayor rapidez por parte del Gobierno, el Parlamento y la Justicia. Si alguien piensa que exagero o que veo las cosas torcidas, por favor que me lo diga y me lo demuestre. Estaría bueno que dejáramos pasar un día más sin entrar de lleno en el terreno de las soluciones.
Yo no quiero ni tengo por qué meterme en la vida de los demás. Solo exijo que se termine con una situación tan absurda como la que tenemos en el tema de la inviolabilidad del Jefe del Estado haga lo que haga, aunque lo que haga sean presuntos delitos.
Y alguna culpa tenemos todos por haber dejado pasar el tiempo sin corregir de cuajo una situación tan absurda e incomprensible. Venga, creo que la cosa está clarísima y que ni la democracia, ni la justicia ni la decencia se merecen que este asunto siga un minuto más sin resolver.
Si les digo la verdad, lo cierto es que siento un poco de vergüenza al escribir cosas tan naturales e indiscutibles. Y añado que el asunto no tiene por qué afectar al actual Rey Felipe VI, que viene acreditando en su tarea una gran limpieza y una dedicación absoluta. Lo uno nada tiene que ver con lo otro, aunque haya quienes piensen de otra manera.
¡Ah! Y no pasa nada porque las revelaciones de la tal Corinna provoquen el primer choque entre el Gobierno Sánchez y Unidos Podemos.