En extremo preocupante... todo

En extremo preocupante... todo

La política española está sufriendo unos cambios muy profundos que se acentúan en estos días de comienzos del año 2019. El primero es la ruptura de Podemos en Madrid, seguido del comienzo de la etapa derechista en Andalucía y la convención nacional del PP. Es increíble que Iñigo Errejón haya elegido el quinto aniversario del nacimiento de Podemos para organizar la gran crisis con su pacto con Carmena y su abierto enfrentamiento con Iglesias, con todas sus consecuencias. Vamos a ver cuál será la evolución del conflicto, pero de momento se atisba la vergüenza de lo que les sucede y el serio riesgo de ruptura total y disolución de lo que con tanta ilusión se creaba hace justamente un lustro.
Tengo la impresión de que en la izquierda española lo más serio que puede subsistir y prosperar es el PSOE de Pedro Sánchez, quien, sin ser un elegido del cielo, se vislumbra como el único líder que parece capaz de conducir el conglomerado de las izquierdas por caminos capaces de encontrarle una vía de escape a la crisis y una garantía de que las derechas no consigan hacerse con el país, pese a que tampoco tienen, ni mucho menos, el camino preparado para conseguirlo. ¿Cuál es el pecado de este país para merecer esos castigos?
Con su horrible faena de Andalucía, parece imposible que el PP y el resto de la derecha sean capaces de ocupar con eficacia y gloria el terreno que ocupaban bastante dignamente Susana Díaz y sus gentes. Se ponga como se ponga la derecha, lo cierto y verdad es que las elecciones andaluzas las ganó Susana con el PSOE regional, por lo que son Susana y los suyos los que tenían que seguir gobernando, al menos según la norma de la derecha de que tiene que gobernar el partido más votado. Es evidente que PP y Cs jamás debieron romper esa norma y permitir que funcionara así la espoleta de Vox, lo que puede iniciar en España una ruta políticamente terrorífica, como todos saben y muchos se callan.
Pero es que esa segunda derecha, la de Cs y Albert Rivera, ha destruido los fundamentos que les llevaron a la creación de ese partido. Es inútil que traten de disimularlo como están haciendo. Y es inútil que intenten que nos olvidemos de aquel pacto con el PSOE de Pedro Sánchez, que acaparó tantas imágenes e informaciones en todos los medios informativos. ¿Todo eso para terminar así, aprovechándose de la oferta de Vox y empeñándose en negarlo? Ni estas cosas ni las de Errejón pueden terminar bien.
Y en cuanto a la convención nacional del PP, estamos ante la confirmación de la radicalización de este partido hacia la derecha, después del pacto con Vox, que hacía entendible cualquier suceso posterior que discurriese por esos mismos carriles. Ya solo le falta al PP dar el salto mortal de unificarse con el resto de la derecha bajo la superior autoridad de José María Aznar, con Pablo Casado como su fiel marioneta. Eso lo vamos a ver, si es que no lo estamos viendo ya. Pues permitidme que me estruje el cerebro para decir que muchos lamentarán ahora la salida de Mariano Rajoy, quien de nuevo demuestra eso de que era lo mejor de ese partido.
En fin, señores, que el panorama es extremadamente preocupante. Hubiera sido mucho mejor aquello del pacto entre el PSOE, Podemos y el Ciudadanos de hace como tres años, cuando sus escarceos con los socialistas, que luego no quisieron ni el PSOE ni Cs. Alguna vez se entendió que tal fórmula pudiera haber funcionado y se habrían evitado radicalizaciones y sustos. Otra vez será, si Dios se apiada de todos nosotros. Mejor eso que lo que tenemos.