Ya están allí

A la espera de esa reunión entre Sánchez y Torra que se anuncia rodeada de una gran expectación, el presidente del Gobierno ha ordenado el acercamiento de todos los líderes independentistas que están cumpliendo prisión preventiva a la espera de juicio, en centros penitenciarios ajenos a Cataluña. Los presos preventivos han sido trasladados a sus nuevas residencias en furgones de la Guardia Civil y entregados a la Generalitat que es quien gestiona en  esta autonomía una política penitenciaria por entero trasferida. Sánchez ha expresado con esta decisión un generoso talante con vistas a templar las condiciones de esta entrevista y proponer al presidente Torra un ámbito de buena voluntad que ayude a lograr ciertas áreas de entendimiento. Torra ha respondido con la cerrazón acostumbrada. No solo ha interpretado que acercar a los presos secesionistas es una obligación del Estado que no expresa  la más mínima voluntad de suavizar los hechos, sino que interpreta que no hay moneda de cambio posible por ello porque lo que tiene que hacer el nuevo Gobierno es ponerlos en libertad por mucho que esa posibilidad se deposite en manos de la Justicia.
Torra, sus ministros y los responsables institucionales catalanes, han tardado menos de una hora en presentarse en las prisiones que van a albergar a los recién llegados para ofrecerles una calurosa bienvenida. El máximo responsable de la administración de prisiones de Cataluña se ha presentado en el acto de recibimiento con el correspondiente lazo amarillo en la solapa, lo que demuestra de qué lado está el sujeto y cómo se va a comportar con los trasladados. Los huéspedes van a gozar de celdas dobles convertidas sin embargo en individuales, y se albergarán en módulos confortables sin apenas contacto con el resto de la población reclusa. Paz, silencio, comodidades y voluntario aislamiento Huestes independentistas, pertrechadas con todos los símbolos que los caracterizan, se han movilizado a lo largo del recorrido y a las puertas de cada cetro para ofrecer su calor y escenificar su contento por la vuelta a casa de los acusados de un amplio saco de delitos.
Hay que esperar a esta cumbre para saber más cosas. Pero la pinta que tiene todo esto es la escenificación de un nuevo y ridículo sainete.