Presidente por sorpresa

Presidente por sorpresa

Los expertos en materia política y comentaristas de Opinión con plaza en los distintos medios de comunicación nacionales, no se han mostrado excesivamente contentos con los resultados finales de los comicios para la elección de la nueva cúpula del PP. Para empezar, entre la clase política ha cundido un cierto atisbo de sorpresa. Se suponía que Soraya Sáenz de Santamaría era la mejor colocada para el triunfo final y representaba además el lado más institucional del partido. Sin embargo, Pablo Casado ha vencido por un razonable margen del 15% de los sufragios.
Sin embargo, a todos se les escapó un detalle capaz de determinar por sí mismo el punto final de estas elecciones. Preguntado Zapatero por cuál de los dos aspirantes prefería, se decantó por la antigua vicepresidenta. Los que no entendemos mucho de ciencia política ni estamos cubriendo la información que corresponde al Partido Popular detectamos la posibilidad de un giro repentino en las preferencias de los compromisarios. Al fin y al cabo, José Luis Rodríguez Zapatero tiene una sólida fama de gafe en todos los círculos de decisión, y ese papel de malasombra tan trabajosamente adquirido  no solo se conoce y se teme en Ferraz –necesario es recordar que el ex presidente no se presentó a un tercer mandato porque se lo prohibieron sus propios correligionarios temerosos de que un intento más de este sujeto implicaría un definitivo descalabro- sino en Génova, como en esta ocasión se ha proclamado. Ha sido decir Zapatero que prefería a Soraya y Soraya ha perdido las elecciones por casi 500 votos.
La elección de Pablo Casado propone desde luego abundantes reflexiones y no pocos temores habida cuenta de que al nuevo presidente popular se le vincula con el círculo próximo a José María Aznar y los más sospechan que Aznar sigue encarnando las tendencias más rancias de una formación que paradójicamente necesita romper de manera urgente con el pasado como paso previo a recuperar el torrente de votos que ha ido perdiendo en estos últimos tiempos rematados por una moción de censura que acabó con el Gobierno de Rajoy su antecesor. El PP es, según las últimas encuestas, tercera fuerza política en el arco parlamentario, y los sondeos le pronostican la pérdida de al menos tres millones de votos.