Noticias en la distancia

Noticias en la distancia

De entre las muchas malas costumbres que caracterizan a los presidentes del Gobierno español –el no hablar una palabra de inglés hasta la llegada de Sánchez es una de ellas- no es la menor la de ofrecer declaraciones de trascendencia en el extranjero. Antes, los primeros ministros propios salían poco al exterior pero desde Felipe González, los viajes de Estado se hicieron habituales y el hábito de convocar ruedas de prensa fuera de nuestras fronteras para comunicar cuestiones de trascendencia se convirtió en frecuente. Se cumplían con ello ciertos objetivos, algunos estéticos y otros políticos, pero todos de influencia. Explicar al país una cuestión de notoriedad desde una tribuna situada, pongamos por caso en Berlín, daba cierto pisto y solía tener un mediano eco en la prensa internacional aunque a los españoles nos hiciera una gracia relativa eso de enterarnos de nuestras cosas por interpuestos. Al fin y al cabo, y aunque la rueda de prensa se celebrara en un lugar distante de nuestros fronteras cinco mil kilómetros, la noticia llegaba y de hecho llega. Hoy más que antes porque con las nuevas tecnologías ya no hay ni distancias ni fronteras.
Pedro Sánchez ha inaugurado la temporada tras las vacaciones con una gira por los países de Latinoamérica. Por tanto, ha elegido esas latitudes para desgranar un largo rosario de primicias –así las llamábamos en nuestros tiempos los hoy periodistas viejos- la última de las cuales ha tenido como testigo excepcional al presidente Evo Morales que se ha mostrado sumamente  interesado por el destino que el jefe del Ejecutivo español quiere otorgar al Valle de los Caídos, a juzgar por la expresión de su rostro próxima al embeleso. Estoy por asegurar que Morales no tiene la menor idea de lo qué es el Valle de los Caídos y mucho menos, dónde queda.
Sánchez quiere hacer ahora de aquella basílica perdida entre los montes de la sierra de Madrid un cementerio civil, una idea nueva que seguramente se le ha ocurrido en vuelo. Ya explicó en Chile cómo había decidido comportarse el Gobierno de España con la causa del juez Llarena,  y ahora ha elegido Bolivia para poner en almoneda el destino de Cuelgamuros.
Veremos qué se le ocurre mañana. Sospecho que también nos enteraremos en la distancia.