Nombramiento por claveles

Nombramiento por claveles

El campeonato del Mundo de Rusia que en estos días apura sus últimos tramos, ha significado un antes y un después para el fútbol español. La participación del combinado nacional comenzó a devaluarse cuando la futura contratación del entonces seleccionador por el Real Madrid supuso para el recién estrenado presidente de la RFEF una afrenta que solventó cesándolo a dos días del inicio de la competición. Rubiales, que así se llama el sucesor del eterno Villar y su despreciable “villarato”, resolvió que era mucho mejor responder a la afrenta madridista con un golpe potente de autoridad aunque esa decisión descalabrara al equipo que callarse y esperar. Y el resultad ha sido su completo y humillante fracaso marcado por un ambiente de alta tensión en el plano federativo y una línea de juego cada vez peor en los cuatro partidos en los que el equipo ha participado dirigido dese el banquillo por una solución de emergencia a quien la crisis ha acabado empitonando. Fernando Hierro se ha ido de puntillas y le ha cedido todo el terreno al presidente recién elegido que ya le ha buscado sustituto por partida doble.
El día después de la selección nacional y la misión de recuperarla para bordar futuras hazañas se deposita en las manos del asturiano Luis Enrique con el ex portero Francisco Molina como director deportivo. Existe en este país nuestro una tentación compartida que consiste en hacer santas voluntades en cuanto a alguien se le otorga un cierto poder de decisión. Por lo tanto, se asalta la cúpula de la RTVE sin el menor sonrojo, se nombra un comisario político –antes y ahora- para controlar el CSI, y con idéntica metodología se nombra seleccionador nacional que es lo que ha hecho Rubiales a la hora de determinar al nuevo inquilino del banquillo patrio. Uno se levanta de buen mañana recién llegado de Rusia, se mira al espejo y se encuentra irresistible. Hincha el pecho y dice aquello de “ole mis santas pelotas que son claveles, a Luis Enrique lo nombro yo por estas que son cruces. Y si el Real Madrid me la ha hecho, el Real Madrid me la paga” Y ya está.
Luis Enrique anda sobrado de todo incluso de labia. Sus palabras  suelen ser intensas y sus comentarios en la red, han dejado huella como la han dejado sus desplantes y sus broncas con los periodistas y sus vestuarios. También le pasó a Màxim Huerta y ya ven ustedes dónde está ahora.