No hay más remedio

No hay más remedio

La situación que el independentismo catalán está planteando al presidente Sánchez, creciente e incrementada cada día que pasa, no puede soportarse mucho más. El comportamiento de las autoridades e instituciones de Barcelona durante la celebración del aniversario de la masacre terrorista muestra el cariz que están tomando las cosas y la imposibilidad de mantener mucho tiempo este tono de circunspección e inoperancia. La puesta en escena responde plenamente a los objetivos pretendidos incluyendo esa pancarta gigante escrita en inglés –algo macarrónico por otra parte- que el Gobierno se plantea recurrir por vía judicial apelando a su posible peligrosidad. Es verdad que esta parafernalia, ligeramente perfumada de toques épicos decadentes, recuerda mucho a la campaña que la nobleza capitalina planteó al rey Amadeo de Saboya cuando llego a reinar en España en 1871 y los aristócratas desarrollaron todo un específico plan de boicot y desprestigio como defensa de la opción del príncipe Alfonso, pero lo cierto es que semejante y continuado comportamiento de acoso a la España constitucional y sus legítimas instituciones no puede permitirse por más tiempo y no se va a poder resistir impunemente.
Pedro Sánchez lo ha sabido desde siempre. Lo ha sabido antes de plantear una moción de censura que necesitaba de la ayuda del independentismo catalán para prosperar, lo ha sabido una vez planteada y ganada conociendo además el precio de esta colaboración imprescindible para obtener la victoria, lo ha sabido cuando prometió que convocaría elecciones inmediatamente para desdecirse una vez instalado en la Moncloa, y lo sabe ahora mismo, hoy con la resaca de los actos de Barcelona en los que, públicamente y a micrófono abierto, sin respetar ni reverenciar la memoria de las víctimas, Quim Torra pronunció palabras que expresan un mensaje cargado de referencias bélicas y amenazas incalificables: “vamos –dijo Torra- a atacar este Estado injusto”. No hay posibilidad ni siquiera subterfugio para dulcificar una agresión de esta naturaleza.
No hay vía posible para resolver un conflicto que se atisba más grave aún de lo que fue  en otoño.
No hay más remedio que convocar nuevas elecciones. No hay más remedio.