Nada oscuro, nada claro

Nada oscuro, nada claro

El primer barómetro del CIS firmado por el nuevo organigrama ha suscitado una primera dosis de polémica y desconfianza en los medios de comunicación,  algunos de los cuales se preguntan si en vez de estar ante unos resultados derivados del “efecto Sánchez” nos encontramos en realidad ante un “efecto Tezanos”. José Félix Tezanos, veterano sociólogo militante con muchos años de oficio al servicio del PSOE, se ha hecho cargo del instituto demoscópico  y su primera salida ha resultado tan favorable a los socialistas –todos retroceden menos el PSOE según sus  cifras, y algunos se hunden hasta la garganta como ocurre con el PP y Podemos perdedores del estudio sin paliativos- que sinceramente tiene un cierto aroma a barómetro convenientemente aderezado. Los  sabedores del paño conocen a Tezanos y comparan sus deslices en varios antiguos puestos de responsabilidad con un perfil parecido a los que aparecen en estos augurios.
Hay además un hecho singular en los múltiples capítulos que acompañan al cuerpo principal. Por ejemplo, la sobresaliente nota que obtiene en el sondeo el ministro Grande-Marlaska justo antes de sembrar la primera discordia en su ministerio con el cese fulminante de Manuel Sánchez Corbí, hasta el momento máximo responsable de la UCO, y la suspensión cautelar de los fondos reservados  con los que cuenta esta Unidad. La destitución ha pillado por sorpresa incluso a los propios guardias civiles, a los que está primera decisión ha sentado a cuerno quemado. Sánchez Corbí fue el máximo responsable de la detención del asesino de Diana Quer, y junto a un brillante expediente policial tiene  también algunas zonas oscuras en su servicio como una condena por la tortura de un etarra que le mantuvo inhabilitado un año. Hay en este cese no pocas aristas que muchos mandos de la Guardia Civil suponen improcedente y tendencioso. Que a un alto mando de la institución le cesen sus superiores por pérdida de confianza  alienta sospechas y produce un notable deterioro en su prestigio, y muchas asociaciones de compañeros defienden que no lo merece. Los que saben de esto dicen que se está dirimiendo una guerra soterrada en las altas esferas de la Policía Nacional y la Guardia Civil por el control absoluto del cotarro.  Y que Corbí ha sido el primero en pagar el pato.