Los límites de la ética

Los límites de la ética

Hemos entrado ya en el tiempo de descuento que nos lleva a la fecha del 1 de octubre fijada por las fuerzas que ostentan el poder político en Cataluña para la celebración de un referéndum ilegal que determine si la autonomía desea o no la independencia. Las fuerzas independentistas han acudido a todo lo que es lícito y especialmente a todo lo que no lo es para tratar de que la consulta se celebre, y en ese errático proceder expresado en varios frentes de resistencia se han producido y seguirán produciéndose situaciones de paroxismo que expresan la más que posible comisión de delitos en este frenético proceso. Ayer mismo las autoridades catalanas llamaban a la población a una rebelión callejera, pero el colmo de la locura en este escenario completamente sacado de quicio corresponde a la intención de incorporar a la causa independentista a las organizaciones musulmanas de la región incluyendo en este disparatado envite nada menos que la presencia de sus templos como posible colegios electorales en los que instalar esas urnas ocultas en un lugar secreto. La Asamblea Nacional Catalana que desde hace mucho tiempo ha perdido el juicio, ha llegado a publicar folletos y pasquines en árabe con los que convencer a la población islamista para que ceda sus recursos a la causa independentista prometiendo que si la votación es afirmativa, se creará un nuevo estado independiente que velara por la integración de la comunidad islámica en mejores términos que ahora. Cabe decir a favor de esta comunidad, que sus órganos rectores se han plantado definitivamente y han prohibido a todos sus responsables cualquier decisión que atienda las peticiones independentistas. Los templos son para rezar no para contener urnas y a los fieles no se les puede engatusar con falsas promesas es lo que ha resuelto oficialmente la Comisión Islámica de España harta ya de presiones independentistas y escarmentada porque en aquella consulta ilegal del noviembre de 2014 ya se produjo el convite y los secesionistas intentaron utilizar los lugares de oración como colegios clandestinos. Es muy probable que en determinados casos incluso pasaran del intento.
En todo caso, y destacando la honrada y evidente respuesta del órgano supremo del Islam en España y de su presidente -un hombre sensato y docto llamado Riay Tatary- de lo que no cabe la menor duda es de que la ética y la decencia hace mucho tiempo que ha huido de la Cataluña partidaria del independentismo y de que sus dirigentes acuden al empleo de lo que sea, esté o no esté dentro de los límites morales que tanto da. Está claro que Cataluña, ya no es la que era…