La doble resurrección

La doble resurrección

La llegada de Pedro Sánchez al puente de mando del PSOE ha significado, al menos y a falta de resultados políticos más visibles, un nuevo aire para dos figuras del PSOE de toda la vida a las que el recién elegido ha resuelto salvar del ostracismo al que su propio partido había enviado tras el desarrollo de no pocos polémicos deseos que convirtieron las carteras que ostentaban durante su paso por el Gobierno en bancos de notable y aguzado debate. Los nombres de Carmen Calvo y Cristina Narbona no significarán probablemente gran cosa para las nuevas generaciones de  votantes y militancia en las actuales filas socialistas pero sí tienen sentido para los más veteranos. Los maduros tenemos abundantes referencias de ambas e incluso memoria de no pocas actuaciones no siempre bien entendidas. Siendo ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona se convirtió en estrella del panorama mediático-político cuando detuvo el trasvase del Ebro y anunció el desarrollo de un gran plan salvador consistente en instalar una nutrida red de plantas desalinizadoras en todo el litoral español con la que reciclar agua marina y convertirla en potable. El proyecto era tan ambicioso como irrealizable porque el producto no estaba garantizado y los costes se disparaban a la estratosfera, pero Narbona se aseguró presencia en los periódicos hasta que este y otros brindis obligaron al cese silencioso compensado con el cargo de embajadora  de  España en la OCDE. Será la nueva presidenta del PSOE, un cargo que ni tiene verdadera capacidad ejecutiva ni vale para otra cosa que para ejercer como símbolo. 
Carmen Calvo  también ha sido rescatada por Sánchez del letargo tranquilo al que se vio abocada después de sentar sus reales en el ministerio de Cultura con ínfulas de torbellino. No solo permitió desmembrar el archivo histórico de la Guerra Civil con sede en Salamanca atendiendo a ciertas peticiones sumamente dudosas llegadas de la Generalitat que reclamaba la propiedad de una notable parte de sus fondos documentales, sino que se convirtió en estrella del famoseo por su alegre vestuario, su afición al rock duro y su romance con un policía de su escolta que podía ser su hijo, tras dos matrimonios fallidos. Ignoro si se celebró la tercera boda o si Calvo rompió el compromiso con el escolta. Ambas murieron de éxito y a ambas Sánchez ha revivido. Pues sírvase usted mismo…