La camiseta del debate

La camiseta del debate

Como quiera que no tenemos cosas en qué pensar, hemos abierto un nuevo frente de debate con la camiseta que la selección de fútbol vestirá en el próximo mundial ruso. Inspirada en la vestimenta que el equipo nacional utilizó en el desventurado Mundial de los Estados Unidos en el que a Luis Enrique le partió de un codazo la nariz el zaguero milanista Mauro Tassotti antes de que Italia nos mandara a casa en un partido colmado de desgracias, la inclusión de una banda que recorre la prenda a partir del hombro ha incendiado las redes sociales  porque muchos advierten en el diseño la presencia de la bandera republicana. No es del todo cierto, si bien una mezcla en el estampado convierte el color azul en ligeramente violeta y despierta el combate dialéctico en un país que no está para bromas en esas materias. Una cenefa que en mi opinión es un adorno inútil ha añadido el morado en los tonos de la prenda y ya la tenemos liada. Resulta en realidad una discusión de locos pero teniendo en cuenta que atravesamos un periodo con la susceptibilidad a flor de piel, es verdad que los creadores del diseño podían haber reflexionado sobre la conveniencia o no de usar esta licencia. Una licencia que, para mayor abundamiento, en lugar de guardar memoria de un hecho glorioso para el combinado español recuerda una de sus participaciones más frustrantes y calamitosas. La estampa de Luis Enrique con la nariz como un pimiento morrón, enjugándose la sangre y llorando   a mares es una de las estampas más tristes y patéticas de nuestra iconografía futbolística así que, me pregunto con la mayor sinceridad, a qué viene el recuerdo.
Uno de los preceptos más sabios de la condición humana y que ha contribuido de un modo más decisivo a la preservación de la especie es el que aconseja no pisarle el rabo a un león mientras duerme. La prudencia es una estupenda consejera y está camiseta ideada seguramente por alemanes no ha tenido en cuenta este factor. Tampoco han sido especialmente sensibles los responsables de la Real Federación Española si bien sospecho que la entidad es ahora mismo un maldito caos en el que las cosas andarán manga por hombro y los marrones saltarán de un despacho a otro sin que nadie tome decisiones calientes así que la camiseta ha pasado el corte. Como Pablo Iglesias no se puede estar callado, ya ha añadido un par de tizones más al fuego aplaudiendo un regusto republicano que identifica con que le hicieran la foto para la prensa.
Para concluir, añado a título personal que el uniforme entero me parece un completo adefesio. Fea la camiseta, feo el pantalón y feas las medias. Feo hasta el uniforme de los porteros.