Escenario congelado

Escenario congelado

Me he quedado de una pieza contemplando el paisaje que acompaña a los líderes mundiales citados para participar en el Foro Económico Mundial. Se  celebra en Davos, una ciudad de apenas doce mil habitantes situada en el corazón de los Alpes suizos, que a estas alturas del año está prácticamente sepultada por la nieve a casi mil seiscientos metros de altura sobre el nivel del mar. Los capitostes de los países avanzados llegan a los lugares de reunión embozados y ateridos por las bajas temperaturas y hasta Donald Trump parece más sereno dibujando su fornida humanidad sobre el blanco impoluto de un escenario ciudadano en el que en los semáforos, en lugar de automóviles, deberían detenerse trineos tirados por renos.
En este ámbito tan gélido sospecho yo que las dificultades para entenderse deben ser mayores que en un escenario menos exigente, Torremolinos pongámoslo de ejemplo, porque llegar a acuerdos con sabañones debe ser mas complicado que hacerlo debajo de una sombrilla paladeando un daiquiri. 
Debe ser por eso por lo que Trump ha llegado a Davos dispuesto a que se le vea. Los dirigentes de las naciones más poderosas de la tierra acuden a este foro anual imponiéndose como deberes resolver diferencias, limar asperezas y llegar a acuerdos sobre políticas globales no solo en temas puramente financieros sino en  otras cuestiones trascendentes que tienen preocupado al planeta y que tienen que ver con planes energéticos, emisiones nocivas, respaldo a los países pobres y conservación y mejor reparto de recursos pero Trump apenas ha tenido tiempo de quitarse el abrigo y ya la tiene liada con la prensa a la que desde Suiza acusa como siempre de mentirosa y cicatera.
Hacía mucho tiempo que la población mundial no levantaba la vista angustiada por los caprichos de los mandatarios políticos pero la irrupción en el panorama de personajes de esta naturaleza está volviendo a crear un clima como aquel amargo e inquietante periodo de la Guerra Fría aunque ahora las tensiones han cambiado de demarcación. Y mientras Trump establece una confrontación con Corea y Putin salta de un frente a otro metiendo presión, se abre paso la figura de Maduro que ya ha declarado persona non grata al embajador español en Caracas. España, en justa respuesta, acaba de expulsar de España al embajador venezolano con lo que las relaciones están quebradas y sin muchas esperanzas de restablecerse mientras el panorama no trasmute. El panorama internacional se agita.