El motivo del motivo

El motivo del motivo

Como el verano no es lo que se dice generoso en noticias salvo que Neymar siga pegándose con sus compañeros de equipo mientras su padre le arregla el pase al PSG por una cantidad imposible, las secciones de los diarios suelen  acordarse de los viejos tiempos y hurgar en el pasado para desentrañar qué había detrás de los momentos más brillantes de la por si misma brillante  cultura popular de los felices sesenta. Han sido capaces estas páginas de descubrir a aquella Noelia que inspiró la canción del  añorado Nino Bravo, y ahora sé que “Para ti Lucía” tenía una dep0ositaria de carne y hueso que era entonces joven, bella y enamorada pero de otro, y que un Serrat colado hasta el tuétano hizo todo lo posible por detener su boda, así se escriben los momentos más felices e inspirados del universo pop entre emociones y sentimientos. Hace unos días, debatíamos un buen amigo y yo hasta dónde puede remontarse la desbordante inspiración de los Beatles –muchos como el que escribe suponen que no hay frontera en ella y que tal inspiración es breve, intensa pero además infinita-  y dábamos vueltas y más vueltas a la genialidad de algunas canciones que como ocurre con “Help”, son un prodigio eterno de afinación, estructura, composición y armonía imaginada además por un tipo técnicamente casi analfabeto en el tratamiento del pentagrama, que en aquellos momentos no había cumplido todavía  los veinticinco años y lanzaba al aire una angustiosa petición de ayuda porque se encontraba a sí mismo, cansado, desengañado, infeliz y gordito. Una canción así, que bajo una envoltura tan luminosa y rotunda como una tonada pop de apenas dos minutos contiene un fondo tan dramático y angustioso como la petición de socorro que Lennon lanzaba al mundo, merece ser tenida en cuenta.
Todas las canciones que construyeron nuestra vida tienen un cómo y un por qué y lógico es que ahora, los que las escuchamos y vibramos con ellas tratemos de averiguar a qué respondieron. En nuestro caso, hemos pasado de ser fans entregados sin resistencia a estudiosos del fenómeno, y yo mismo soy consciente de que ahora escucho cada nota que produjeron los Beatles con auténtica devoción pero también con los suficientes conocimientos para analizarla, estudiarla y por supuesto, sentirla hasta encontrarme a mí mismo hondamente conmovido. Incluso adoptar una  postura sumamente crítica en no pocos tramos de su obra pues hay algún que otro motivo. Que los árboles te dejen ver el bosque, pequeño saltamontes…