El día después

La pregunta que a los políticos con silla en las Cortes vuelve tartamudos por completo es la que se refiere al día después. Es decir, qué pasará el día en que Puigdemont y su tropa, saltándose  por completo la delgada línea roja y vulnerando todas las leyes existentes, convoque el famoso referéndum, se produzca la intervención policial para impedirlo y los agentes se lleve detenidos a los responsables de la convocatoria. La pregunta quema y todo el mundo afirma no apoyar la consulta pero traspasa la patata caliente de la intervención al Gobierno. Es natural porque es el Gobierno el responsable último de que las leyes se culpan escrupulosamente y sobre sus espaldas cae esta misión tan complicada e ingrata. Pero necesita apoyo verdadero. 
Hace unos días, Pedro Sánchez mostró el deseo de respaldar a Rajoy en su decisión de impedir este consulta y ayer me pareció leer que también se ha declarado contrario a ella Pablo Iglesias, líder de Podemos. Es evidente la posición de Ciudadanos al respecto… Sin embargo y teniendo en cuenta las desagradables escenas que van a vivirse cuando a la convocatoria real del referéndum se oponga físicamente un cuerpo policial que, atendiendo al mandato del juez, precinte los colegios, retire las urnas y detenga a los integrantes de las mesas, parece necesario solicitar a los responsable políticos de las formaciones que expliquen al detalle cuál va a ser de verdad de la buena su comportamiento. Aquí ya no valen guiños y zarandajas ni se arreglan las cosas con declaraciones testimoniales. No valen expresiones vanas ni respaldos de artificio porque estamos abocados a una crisis muy seria y para afrontarla hace falta mucho más que un titular y una foto.
Permitan que les recuerde lo que dijo Emilio Castelar cuando le pusieron en las manos la continuidad de la I República: “Para responder al mandato que ustedes depositan en mí, me van a hacer falta muchos guardias civiles y muchos carabineros. Si me los conceden lo tomo. Si no, lo dejo”. Este no es el caso de aquel tiempo de zozobra pero la situación se enrarece y para detener esta locura hacen falta muchas leyes y mucho respaldo institucional. De otra forma no se puede,  Esto, señoras y caballeros, va en serio