Crepúsculo de estrellas

Crepúsculo de estrellas

La victoria de Casado en los comicios internos del PP ha traído cola como no podía ser de otro modo. Al fin y al cabo, lo que se ha producido es un cambio radical no solo en los órganos de mando del partido sino en las personas encargadas de llevar a cabo este cambio. Por otra parte, esta profunda variación producida en las estructuras populares se produce urgida por el impacto de una moción de censura casi por sorpresa que, contra todo pronóstico, se impone, descabalga a Mariano Rajoy y desaloja al PP del Gobierno. De hecho, la derrotada Soraya Sáez de Santamaría, aún no ha salido de su asombro y no sabe qué hacer con su futuro. Cada acto que organiza este nuevo PP que aspiraba a gobernar le plantea a la antigua vicepresidenta un verdadero conflicto que suele resolver no acudiendo y argumentando algunas veces una disculpa que suena a subterfugio y otras veces no argumentando absolutamente nada. Se trata de una situación que difícilmente puede prolongarse si Sáez de Santamaría aspira a mantenerse en el ámbito político adscrita al partido en el que ha militado siempre, pero de lo que se trata es apelar a ella como ejemplo del caos que estos traumáticos últimos meses han sembrado en una formación que antes del verano era gobernante y triunfante.
El último episodio consignado de este lío que vive el PP no es el que Casado tiene en la cabeza por el que aún no ha sido capaz de determinar quienes son sus enemigos políticos y por dónde tiene que tirar en el futuro -las consignas administradas desde el púlpito de la calle Génova respecto al tratamiento de los lazos amarillos de Cataluña es emblemático- sino la renuncia de Cospedal a ser presidenta de la comunidad de Castilla-la Mancha lo que, en realidad expresa tantas posibilidades que uno tras saberlo, no sabe a qué carta quedarse. Puede ser que Cospedal haya decidido ir retirándose poco a poco después de los reveses sufridos. Pero también puede ser que sospeche la fragilidad de Casado y se esté rearmando para una nueva pelea sucesoria en la que no me extrañaría que Núñez Feijoo entrara también a saco. 
Personalmente creo que el tiempo de las viejas estrellas del PP se ha pasado, que hay muchas piedras en la mochila de cada uno, y que ha llegado el momento de dejar paso franco a una generación nueva. Pero no me harán caso.