Un chiste inocente y viejo

Un chiste inocente y viejo

Carmen Calvo es doctora en Derecho y profesora de Derecho Constitucional en excedencia. Abandonó la actividad docente para dedicarse a la política y, tras una larga trayectoria no exenta de claroscuros iniciada en los años 90, se ha convertido en ministra de Igualdad y vicepresidenta del Gobierno. Dada su formación, producen una cierta extrañeza algunos de sus más recientes comportamientos, abiertamente reñidos con la interpretación más juiciosa del ordenamiento jurídico.
El último episodio es vergonzoso, y demuestra hasta qué punto se puede perder la cabeza cuando la erótica del poder se impone al juicio ponderado y al necesario justiprecio de desempeñar una responsabilidad pública de primer nivel. La vicepresidenta ha interpretado que el tuiter humorístico que un particular colgó en sus redes sociales y que fue unilateralmente rebotado por alguien poco juicioso en la sede del PP, tiene la suficiente entidad para movilizar en su contra nada menos que a la Fiscalía. Calvo –que hace unos días había renegado de uno de los pilares del estado de derecho cual es la presunción de inocencia- supuso unas fechas después y para ella misma, que aquella picardía del hijo y el padre que escriben la carta a los Reyes Magos pidiendo que este año en vez de dejar algo se lleven a Pedro Sánchez, lo que en verdad deseaba era la muerte del presidente. Y sin otro particular, levantó el teléfono y requirió los servicios de su ministra de Justicia para que a su vez movilizara a la Fiscalía para determinar si existen en este comportamiento indicios de delito. La ministra, que es un compendio caótico de servilismo e incompetencia y que, desde sus desventurados lances con Villarejo de por medio ya no sabe qué hacer para redimirse y está como vaca sin cencerro, se cuadró y puso a ello. El humorista sobre el que ha caído la ira de Calvo, -un joven abogado andaluz para más señas- asegura que el chiste es más viejo que el mear, que jamás ha deseado ni por asomo la muerte del presidente, que no conoce al sujeto del PP que rebotó su broma y que pide disculpas.  Y por cierto, ahora es a él al que amenazan todos los días de muerte en las redes sociales. En un país en que  se ha deseado públicamente la muerte al rey, se ensalza el terrorismo en letras de canciones y todo impunemente, el comportamiento de Carmen Calvo es una prepotente y majadera indecencia.