Ante notario

Con independencia de la catarata de bromas y chascarrillos a favor y en contra que ha generado la propuesta de la vicepresidenta para modificar el ordenamiento jurídico en caso de agresión sexual, no cabe duda que el escenario que plantea Carmen Calvo necesita una reflexión urgente y ponderada muy alejada de esa temible costumbre que se plantean algunos representantes de los gobiernos consistente en tirar pedradas al cielo a ver si alguna cuadra. Sospecho que estamos en ese caso, y no cabe duda de que se impone adecuar la legislación a los nuevos tiempos, lo que no impide meditar y consensuar lo más posible las modificaciones que se pretenden introducir, aquilatando muy mucho sus múltiples consecuencias. 
Carmen Calvo propone para el tratamiento de los supuestos jurídicos que afecten a las relaciones sexuales, que “si una mujer no dice sí expresamente, todo lo demás es no", conformando un marco de actuación que transmite no pocos peligros y coloca tanto al Código Penal como a la Ley de Enjuiciamiento Criminal en una alarmante disyuntiva. Nada menos que poner en almoneda el principio básico de la administración de Justicia como es la presunción de inocencia. Me pregunto qué se puede esperar con semejante legislación de las propias relaciones sexuales en el ámbito mismo de la pareja, y cómo el hombre podría verse obligado a acceder a una relación sexual previsto de una fe de consentimiento que requiriera la firma de su pareja previa al ayuntamiento. O eso, o hacer el amor ante notario, no vaya a ser que luego el encuentro se complique…
Algo me dice que el nuevo gobierno tienen necesidad absoluta de legislar velozmente sobre lo que sea para transmitir a la sociedad que se gobierna. En una situación como la que le aguarda para gobernar al presidente Sánchez –los presupuestos ya están hechos y está sometido a la tiranía de los grupos nacionalistas que le han elevado a la presidencia en una composición de la Cámara que es exactamente igual a la que había antes de la moción que lo eligió presidente-   hay que apelar a cualquier cosa para darle volumen a la gestión. Sánchez desea agotar la legislatura como sea. Y palos de ciego como esta propuesta –que ha puesto de los nervios a la judicatura- son un vivo ejemplo.