Violencias nacionalistas

Violencias nacionalistas

Una de las características fundamentales del nacionalismo es que salta fácilmente de la exaltación a la agresión, como se ve estos días en distintas zonas de Cataluña, donde los nacionalistas atacan a quienes no lo son o muestran una ideología contraria a la suya.
 Los medios informativos catalanistas emplean grandes titulares y espacios en las provocaciones de pequeños grupos de ultraderechistas incontrolables al final de las crecientes manifestaciones de quienes se sienten catalanes, españoles y europeos.
Los medios de toda España hacen igual: denuncian los desmanes de esa ultraderecha, pero no le prestan atención a las agresiones de los separatistas, que son más, e ideológicamente son ultraderechistas y ultraizquierdistas, ratificando la máxima de que los extremos se unen.
Sus agresiones se dirigen no contra los otros ultras, sino contra los pacíficos defensores de que Cataluña es España, igual que contra la policía y la guardia civil.
Siendo igualmente indeseables se ataca a la neutralidad informativa cuando los medios catalanes y del resto de España callan ante los separatistas, que suelen ensañarse más con instalaciones y militantes de Ciudadanos, o con solitarios con banderas españolas.
Desequilibrio informativo comprensible en los medios catalanes: la mayoría viven con parte de los miles de millones de euros invertidos por la Generalidad en la creación de su República; y es posible que el Gobierno de Rajoy siga manteniéndolos pese a aplicar el artículo 155.
Es especialmente execrable que algunos medios de difusión nacional –las televisiones Sexta y Cuatro, especialmente—gocen denunciando a unos ultraderechistas y callen ante los ultras separatistas.
 Muchos medios convierten estos días en estrella del independentismo a Carlos Sastre, el que le adhirió una bomba en el pecho y asesinó a José María Bultó, presentándolo como el simpático amigo de Guardiola y de otros populares.
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