Puigdemont ante Carter

Puigdemont ante Carter

Señor Jimmy Carter: acaba de recibir usted en el Carter Center para mediaciones internacionales en Atlanta, Georgia, a Carles Puigdemont, presidente del gobierno de Cataluña, una de las 17 regiones autónomas españolas, administrativamente parecidas a los cincuenta Estados del país que usted presidió entre 1977 y 1991.
 Puigdemont le pidió presionar al gobierno Rajoy para que permita la segregación de Cataluña de España, de la que forma parte desde que la Corona de Aragón se unió con la de Castilla hace 538 años.
 Usted es hombre de paz, por lo que le concedieron el premio Nobel de 2002, pero también heredero de Abraham Lincoln, el unionista vencedor de la terrible guerra civil estadounidense entre 1861 y 1865, que perdieron su Georgia natal y los otros diez Estados confederados, sureños y esclavistas.
 La Declaración de Independencia estadounidense data de 1776, y hasta que Lincoln inició la guerra unionista su país tenía solamente 85 años, no 538 como España ahora.
 España tuvo también una terrible guerra civil entre 1936 y 1939, época en la que Europa estaba dominada por nacionalismos y fascismos, y por comunismos o socialismos radicales y anarquismos.
 España sufría además separatismos nacionalistas como los de los Confederados que repiten ahora Puigdemont y los suyos.
 Ganó el fascismo, realmente un militarismo religioso y unionista, lo que llevó a una dictadura hasta 1975.
 Hace cuatro décadas la democracia se descentralizó y le concedió a sus Comunidades enormes poderes.
 Los gobernantes de Cataluña, la Comunidad más rica tras el franquismo, aunque reduciendo ahora esa ventaja, quieren separarse para independizar su hacienda.
 Puigdemont et alii son confederados que creen erróneamente que España no tendrá su Lincoln, y tampoco saben que ahora usted no deseará reencarnarse en Jefferson Davis, el presidente confederado vencido.