¿Paga usted el "The economist"?

¿Paga usted el "The economist"?

Usted lo desconoce pero quizás haya subvencionado al influyente semanario británico y estadounidense “The Economist” para engrandecer la versión golpista de la Generalidad catalana relegando la del resto de España, como ha hecho en su número de la última semana.
 El cronista espera que, tras leer este texto, coincida con él en que la revista pudo ser “gratificada” por los lobis separatistas para publicar este ejemplar tan favorable.
 La portada se abre ordenándonos, “Stand-off”, algo así como Párense, y después nos alecciona sobre: “How to save Spain”, Cómo salvar España.
 Debajo, una foto con unos jóvenes con estelada y la boca sellada con cintas rojas. Dentro, el reportaje principal, “Indignación en Cataluña. El Gobierno actúa (mal) ante el desafío catalán”.
 Las bocas selladas que señalan censura ya anticipan que todo el número defiende las tesis independentistas y presenta a la democracia española como un sistema tan opresor que persigue a los políticos y a la lengua catalana e impide la prosperidad de la región.
 Se minusvalora a los catalanes no independentistas, mientras se acoge casi como propio el victimismo del 1714 de la guerra de Sucesión, y todos los mitos victimistas del separatismo, como el de que Franco oprimió horriblemente a Cataluña, cuando fue una región menos castigada y más ayudada que muchas otras.  Estamos en tiempos de graves problemas para las publicaciones de papel. Y la Generalidad maneja fondos ingentes que no justifica para pagar lobis, periodistas, y publicaciones importantes. ¿También “The Economist”?
 La revista que estudiábamos al iniciarnos muchos periodistas como ejemplo a seguir, mucho se teme este cronista que podría necesitar premios que quizás usted ha pagado con sus impuestos cedidos a Puigdemont; no a precio de lentejas, sino de caviar: un caviar pasado que huele muy mal.