Julen, una gesta admirable

Julen, una gesta admirable

Televisiones y periódicos de todo el mundo siguen apasionados y conmovidos el rescate de Julen, el niño de dos años caído por un estrechísimo agujero de unos cien metros de profundidad que habían taladrado para encontrar un agua en una montaña de Málaga.
 Los informativos de países europeos, iberoamericanos, de EE.UU., Canadá, China o Japón, australianos…, siguen sorprendidos y apasionados la lucha de profesionales y voluntarios españoles para sacar al niño, que once días después de su caída nadie sabía cómo ni dónde estaba exactamente.
Los rescatadores emplean especialistas llegados de distintas partes del país con impresionantes equipos que horadan las profundidades; luego, unos mineros bajan por las estrechas calas para cavar un túnel horizontal que llegue al pequeño.
Se trata de salvar o rescatar a un solo niño con ese esfuerzo asombroso: de la nada e inesperadamente aparecieron para ayudar empresas dotadas de una tecnología y capacidad de primer nivel internacional; y un país que dispone en tiempo récord y voluntariamente de medios así es vanguardista, capaz de afrontar grandes retos.
 Y la parte humana, con bomberos de distintos lugares, fuerzas de seguridad, los equipos de ingenieros que dirigieron las excavaciones, los maquinistas de las grandes perforadoras, los mineros, trabajando día y noche sin esperar compensación alguna.
 Esa imagen de medios y equipos, de generosidad y entrega tantos días por la vida de un solo niño muestra una España que asombra a las audiencias informativas del planeta.
 Esta es la muestra más valiosa de la “Marca España”, de un pueblo seguramente irrepetible en otras partes del planeta al luchar por un solo niño enterrado vivo a decenas de metros de profundidad desde hace muchos días.
 Para quien ve España como un país mediocre, mire esto y descubrirá su excepcionalidad.