Independencia sangrienta

Independencia sangrienta

Quim Torra reitera que sigue adelante con el proyecto independentista, mientras su socio de ERC, Joan Tardà, advierte veladamente que en Cataluña se hubiera sufrido “un baño de sangre” si se hubiera proclamado definitivamente la república y la separación de España.
 Lo que diga Torra, un subalterno político poco acreditado entre los mismos separatistas, es menos importante que lo que plantea Tardà, que tiene nueve diputados de los que es portavoz en el Parlamento español, por ocho la coalición Junts per Catalunya, que apoya a ese presidente, empleado eventual durante la huida de Carles Puigdemont.
Tardà había sido entrevistado repetidas veces desde el encuentro Sánchez-Torra de la semana pasada, ocasiones en las que lanza tres mensajes que aparentaban rotundidad separatista, pero que podrían preparar una disimulada retirada poniendo cara de triunfo.
Uno fue advertir que para conseguir la independencia  “debemos ser capaces de reconocer que deberemos desobedecer”, cuando ya tiene claro que quebrantar las leyes lleva a la cárcel, donde está ahora su líder político de su partido, Oriol Junqueras.
Cuidadoso, el mismo no desobedece ley alguna, aunque habla provocativamente como si lo hiciera.
El segundo mensaje es el de la reiterativa denuncia de la actuación policial el 1 de octubre, día del falso referéndum, en el que pese a los miles de escudos humanos, muchos ancianos y niños, sólo hubo un herido grave y mil sofocos.
Pero, atentos: “Si el 1 de octubre, delante de una población cívica e indefensa, se utilizaron de forma tan burda y violenta las fuerzas del orden público, ¿qué no se hubiera hecho si se hubiera decidido implementar la república proclamada en el Parlament?” Mensaje subliminal: el Estado nos aplastaría, por lo que sigamos incordiando con la independencia aunque como es peligrosa dejamos todo como está.