Robo a lo "mataleón"

Robo a lo "mataleón"

Pues, dilecta leyente, hay abrazos solidarios y afectivos de personas que  quieren materializar su agradecimiento, admiración o simplemente su reconocimiento a una labor con la que se sienten identificados, o bien de demostración de apoyo y amistad ante la adversidad. También existen el abrazo “ritual “y el “sensiblero”. Y lo peor, el “infame”, que subvierte esta prueba de afabilidad en un medio miserable (felón) de vileza delictuosa, ya sean el abrazo de oso o el abrazo carteril.
El abrazo ritual sería aquel admitido normalmente y frecuente en el trato social, como forma de saludo más íntimo que el de darse la mano y que constituiría la versión masculina del beso en la mejilla a la dama, pero que, como éste, carente de calidez.
El abrazo sensiblero sería aquel que se da a los desconocidos, bajo una especie de eslogan de la necesidad de amar a todo el mundo.
El “abrazo del oso” sería cuando una relación cordial resulta en perjuicio de uno de los dos que se abrazan. En su forma más cruenta, la utiliza la mafia para deshacerse de un testigo molesto o en un ajuste de cuentas por deslealtad con la “familia”. La “ejecución” tiene lugar en plena vía pública y ante el público, donde la víctima se siente protegida y por ello descuida sus medidas de protección. El criminal camina discretamente entre la muchedumbre en dirección contraria a la víctima y al llegar a su altura simula abrazarla mientras la apuñala, la cual tarda en reaccionar y sin que la gente se perciba de lo que está pasando, lo que proporciona al malhechor el tiempo suficiente para desaparecer, tras cometer lo que sería calificado de asesinato con alevosía sorpresiva.
Por último, el “abrazo carteril” constituye un método de sustracción de efectos a las víctimas, generalmente personas mayores, simulando una prueba de agradecimiento, una especialidad de la delincuencia rumana, que viene produciéndose últimamente en nuestra provincia. La autoría suelen protagonizarla mujeres de la citada nacionalidad, en su mayoría jóvenes, que simulan pertenecer a alguna oenegé y portando una carpeta abordan a los transeúntes, solicitando firmas para ayudar a niños. Cuando consiguen que alguna alma piadosa y despreocupada suelte la esmola, se le enganchan, simulando un abrazo y besos de agradecimiento, aprovechando la confusión para arrebatarles la cartera, pulsera, reloj, etcétera. Eso no deja de ser un hurto que generalmente no lleva a la trena, pero se está imponiendo el método del “mataleón”, importado por organizaciones árabes, principalmente argelinos y marroquíes, en que el abrazo es por detrás, oprimiendo con los brazos el cuello de la víctima hasta dejarla inconsciente, momento que aprovechan para sustraerles la cartera o cualquier objeto de valor, y eso ya es robo y conlleva talego. ¡Cuidado atrás!