El hijo de Trump

Pues, dilecta leyente, ya tenemos otro antisistema, pero en el país más poderoso del mundo, que además rompe con el tópico de que hay que empezar de vendedor de periódicos para llegara a Presidente. Éste ya nació millonario. Lo insólito es que se presente como el salvador de la clase media baja y los otros se lo crean y lo consideren “uno de los nuestros”.
Aquí sería, no como si se hubiera presentado el difunto Gil y Gil, como sostiene algún tertuliano, sino que el ejemplo más apropiado sería el  Borja Thyssen con su fortuna en cuadros, su evasión de impuestos y en “su casa con Blanca”. Lo que pasa es que Trump presume de ello y se la refanfinflan y a éste lo han cogido con el carrito de los helados, por no medir bien los tiempos y eso lo descartaría, pues los yanquis quieren triunfadores a los que la poli nunca haya trincado, sea cual fuere el origen de su fortuna, pues ello demuestra que son tíos listos con los que aspira a identificarse y no con tipos mediocres que no les aportan el sueño americano.
Lo inquietante es su admiración por Putin. Otro líder extravagante que quiere como compañero de viaje, rompiendo todos los esquemas de la política occidental y que puede poner el mundo patas arriba.
     A la vista de la irrupción en la campaña de tantos actores y cantantes a favor de la señora Clinton, uno se pregunta por quién se habría inclinado Sinatra, que casi siempre acertaba, con el apoyo de sus amigos de la mafia. Su más encarnizado detractor parece que fue Robert de Niro, pero tampoco este tipo es quien para calificar de machista a Trump cuando él mismo ha sido detenido recientemente en Francia por la Brigada de Represión del Proxenetismo en un turbio asunto. 
A pesar de todo, el pueblo americano lo ha elegido,  “y el pueblo nunca se equivoca”.  Esa es la grandeza y la miseria de la democracia, que sigue siendo el menos malo de los sistemas. Algo que El Coletas no ha entendido, por eso critica a Rajoy por felicitar, como los demás jefes de gobierno, al vencedor.
 A mi el cambio que están experimentando los distintos medios me recuerdan a un periódico parisino cuando Napoleón abandonó la isla de Elba donde lo tenían recluido y se dirigía a recuperar su poder: “El sanguinario ogro ha abandonado su guarida. ”El bandido de Córcega está en Francia”. “Bonaparte se encamina hacia París”. “Napoleón prosigue su avance triunfal”. “Mañana hará su entrada en París el emperador de los franceses”. “Su majestad real e imperial ha llegado a la capital de sus Estados”.
Como exclamaría Charlie Rivel: ¡Uuuuh!