Diana: Crimen de Cuenca

Diana: Crimen de Cuenca

Pues, dilecta leyente, en artículos anteriores argüía que existen las mismas razones  para considerar la desaparición de Diana voluntaria como forzada. Hoy la balanza parece inclinarse hacia la tesis dramática, tanto por el tiempo transcurrido, demasiado para tratarse de darles un escarmiento a los padres, como que no aparezca nadie que la haya vuelto a ver desde entonces, pues los avisos de reconocimiento en varias localidades resultaron erróneos, al confundirla con otra joven de rasgos similares. Si a ello añadimos un dato de su carácter que desconocíamos, cual es que se trataba de una chica demasiado confiada, ya solo falta la guinda de un padre que se considera preparado para el duelo.
Y sin medios económicos: No es Rambo, para tener conocimientos de supervivencia en el monte, ni tampoco es el caso de Mel Brooks director y protagonista de la película “Qué asco de vida”, en la que interpreta a un alto ejecutivo de una importante empresa que gana la apuesta de que es capaz de sobrevivir  durante 30 días en uno de los barrios más pobres de los Ángeles sin un céntimo en el bolsillo.
Ahora parece que las pesquisas se centran en un punto determinado, a escasa distancia de A Pobra, donde se sabe que estuvo Diana, al menos hora y media antes de perdérsele definitivamente la pista. La inspección ocular es una diligencia valiosísima para el hallazgo de cualquier rastro que haya dejado que pueda servir para, en primer lugar, confirmar mediante huellas papiloscópicas (dactilares, etc.) o genéticas (ADN) que se trata de la joven y luego para determinar si se trata de una desaparición voluntaria o forzada, como señales de lucha, cuales jirones de ropa, zapatos, objetos personales, sangre, restos de material del vehículo como espejos retrovisores, pintura, etc., que junto con los demás vestigios, como el tipo de neumático y tierra adherida a las ruedas sirvan para identificar al sospechoso, al que no se detendrá hasta tener localizado el “zulo” donde supuestamente se encuentre Diana.
Los investigadores habrán recogido conforme al protocolo establecido todas las pruebas e indicios hallados y habrán recabado el testimonio de vecinos y personas que frecuenten el lugar, así como los movimientos de delincuentes de la demarcación. Habrán visitado los centros médicos de la zona, así como comprobado los partes de viajeros de los hoteles y pensiones y habrán utilizado perros adiestrados, así como el georradar para su localización.
Existen dos medios de localización que hay que descartar: Su teléfono móvil y las tarjetas de crédito. A través del móvil si lo mantuviera operativo ((en el caso de Sergio Morate el asesino de su ex y una amiga, en Cuenca, fue localizado en Rumanía gracias a la señal del teléfono móvil que llevaba), que como sabemos ya no lo tiene, y respecto a las tarjetas, a través de sus movimientos bancarios, que no se las llevó consigo. No obstante, una nueva línea de investigación trata de identificar al que supuestamente la llevó en un vehículo, rastreando las emisiones de otro teléfono que coincida en el tiempo y en el espacio con las señales del móvil de la joven desaparecida.
En caso de desaparición forzada, hay que distinguir entre un hecho preparado contra una persona en concreto (más fácil de investigar) que si se realiza de forma aleatoria o improvisada. En cualquier caso, mejor caer en manos de profesionales que de becarios.
En cuanto al móvil, puede ir desde A) “Ánimo de lucro” (secuestro para pedir rescate, como en el caso de Anabel Segura,  que aquí parece descartado, o Venta de órganos; en el que más bien sus víctimas pertenecen a ámbitos marginales). B) ”Sexo” (como en el caso de Rosario Wannicoff; por la existencia de un depredador sexual como Toni King;  Antonio Anglés, en las Niñas de Alcásser,; Pedro Jiménez, que violó y asesinó a dos mujeres policías en Hospitalet de Llobregat, o los asesinos de Sandra Palo) No descartable. C) Venganza (Se creyó que el asesino de Rosario era Dolores Vázquez por un problema de lesbianismo no aceptado por la víctima; o por petición de divorcio o de fin relaciones). No parece tener relación. D) “Captación por sectas o para incorporarse a grupos terroristas” como el DAES (en este último caso suelen acudir a los jóvenes de la segunda generación de emigrantes que no han interiorizado los valores democráticos del país de acogida). Tampoco parece ser el caso.
A mí me viene a la memoria, sin que tenga nada que ver, el caso del llamado “Crimen de Cuenca” , un hecho real que terminó en tragedia y no porque la persona desaparecida apareciese muerta al cabo del tiempo, sino por todo lo contrario. Mientras el desparecido había decidido irse de larga juerga, unos sospechosos purgaban en el talego por un asesinato en el que “el muerto era un vivo”.