Crimen en familia

Crimen en familia

Pues, dilecta leyente, finalizando ya las vacaciones, lo malo será la vuelta a casa. Menos mal que el oportuno bronceado ayudará a disimular la cara que nos va quedar al enterarnos de la subida de todos los productos y de que, entre otras maquiavélicas maldades, quieren cargarse a nuestro buga de diesel.
Tomaremos conciencia de la Declaración de Guerra del “Govern de Catalunya” al Estado Español (o sea, a nosotros). Claro que ya había comenzado el ataque con el procés para la independencia, la prohibición al Rey de pisar Cataluña; la agresión al Poder Judicial, con la denuncia en Bruselas contra el juez Pablo Llarena, cuestionando la independencia de nuestra judicatura; Por otra parte, el Poder Legislativo lo tienen dominado, chantajeando con sus votos a nuestro ínclito “Pepe Gotera”. En fin, lo que Curcio Malaparte definió como la “Técnica del Golpe de Estado”, sin empleo de la violencia. ¡Y pensar que, como reconoció la huida exconsellera de Educación, Clara Ponsati, todo comenzó con una jugada de póker con el Estado, en la que los independentistas iban de farol!
Pero mi deformación profesional me lleva a fijarme en ese caso del condado de Rutherford en que dos niños, hermanos, decidieron darle matarile a la pareja de su madre, hecho que me recuerda con notables diferencias el célebre caso de la “Dulce Neus”, hace “taitantos” años, aquí en España.
La coincidencia entre ambos casos es que el muerto era una persona agresiva y despótica que daba maltrato a su familia y que ésta de común acuerdo, en un pacto de sangre y silencio, decidió cargárselo con su propia arma, siendo los ejecutores menores de edad
En el caso americano, el niño de 12 años cogió la pistola y se la pasó a su hermano de 15 que  disparó dos veces en el pecho al agresor, pareja de su madre, a la que aquél trataba de estrangular, matándolo; logrando salvar así la vida de su progenitora. Pues bien, la oficina del fiscal del Distrito dictaminó que el tiroteo estaba justificado. Por lo que no se presentaron cargos contra los menores.
¿Qué hubiera ocurrido en el mismo caso en España?
Si el que hubiera disparado fuese el hermano de 12 años, quedaría totalmente exento de pena, pues en nuestro país los menores de 14 años tienen “licencia par matar”, en cualquier momento o circunstancia; por esa misma razón, su participación como cooperador necesario en los hechos gozaría de impunidad. Su hermano, de 15, quedaría a disposición del Juzgado de Menores, se vería sometido a un juicio en que se le interrogaría sobre si fue necesario disparar dos veces y si no hubiera bastado con una, incluso haber disparado al aire, para intimidar al agresor y que cesara éste en la agresión. El interrogatorio continuaría sobre si consideraba necesario haber apuntado a partes vitales del cuerpo, como es el pecho y si no bastaba haber disparado, por ejemplo, a las piernas. ¿Cuál era y a qué se debía su habilidad con las armas de fuego? Si realmente en el intento de estrangulamiento eran ya patenten los “estertores” de la muerte; etc.
Respecto a la madre, se comprobarían los signos del intento de acabar con su vida; si la situación era tan grave como  para morir de no intervenir tan drásticamente los hijos…Y veríamos si no terminaba imputada por inducción al delito, como en su día lo fue la “Dulce Neus”, aunque en este último caso, con toda razón, pues se trató de un asesinato con alevosía y “premeditación”.