Amor en Playa América

Amor en Playa América

Pues, dilecta leyente, según un estudio (de tan dudosa rigurosidad científica como cualquier otro), el mes de Agosto es el más propicio para las infidelidades conyugales, siendo A Coruña la cuarta ciudad de España con más aventuras extramatrimoniales, por delante,  incluso, de la urbe más dada  a la promiscuidad, como es la propia Benidorm.
Aquí, en Playa América, parece estar flotando en el ambiente la arrulladora voz del desaparecido rey del soul, Barry White, despertando hasta la pasión sexual de los camaleones, y no hace falta ser Nacho Vidal para ligar, pues aquí el personal anda dándose pelotazos con las feromonas. En cualquier caso, a lo convencional, cada oveja con su pareja, o su pingüino con su “pingüina”; animal, éste último, que mejor representa la fidelidad. Y el que menos liga, liga bronce.
     Ya están todos aquí. También volvió a su periódica cita esa enigmática mujer, altiva e insultantemente bella que un aciago día me escogió como trovador de su intrigante vida y esculpir en papel su enriscada biografía, propia del más puro best seller. Pero en cualquier momento se irá con la pleamar, como una sirena, y me quedaré abrazando el vacío de su ausencia.
Aquí disfruta toda la familia, mayores, jóvenes y niños, porque además de tener la mejor playa, tenemos la más variada y exquisita gastronomía, el más divertido y atrayente folclore y los más piadosos actos religiosos. El jolgorio nocturno también se ha dado cita aquí, pero por lo “legal”. Lo que no impide  la lógica preocupación de los padres por la suerte de esos “pilotos inexpertos” que inician sus primeros vuelos.
 El Ayuntamiento socialista, en su empeño con acabar con todo lo anterior, ha suprimido la “acera bici”, que permitía a ciclistas y peatones circular cada uno por su lugar. Ahora es un tótum revolútum, con el consiguiente riesgo, menos mal que  la pintura que separaba a cada cual no han conseguido borrarla del todo y en algunas zonas se sigue respetando el espacio que los delimitaba. Este verano, con altibajos, no está resultando tan malo y al menos disfrutamos de paz, tanto de día como de noche, pues hasta las juergas nocturnas se celebran con fineza o, como diría un pisaverde, tienen glamur. A esta tranquilidad puede haber contribuido que no se hayan cumplido los fatales augurios de los intérpretes de Nostradamus y otros malajes adivinos, por lo que no hay motivo de preocupación  hasta dentro de cien millones de años, fecha en que los científicos calculan que impactará Eros con la Tierra.
En el peor de los casos, siempre nos quedará Marte, pues para entonces ya la NASA habrá confirmado que es habitable para el ser humano, así como el medio idóneo de transporte, para que podamos “colonizar” a los “extravagantes” marcianos, a ser posible con mejor resultado que obtuvimos con las tribus primitivas de nuestro Planeta. 
Claro que puede haber sorpresas y aquellos seres que representamos de color vómito de judías, terminen por querer venir para nuestro jocoso y hospitalario país. Y es que el chico nuevo, como dijo “la Merkel”, se quedará con todos los inmigrantes.